Pioneros mahlerianos

MAHLER:
Das Klagende Lied. Sinfonía n.4. Adagio de la Décima sinfonía. London Symphony Orchestra, BBC Symphony Orchestra, Walter Goehr, Hermann Scherchen. SOMM
MAHLER:
Sinfonía n.5: Adagietto. Sinfonía n.4. Lieder eines fahrended Gesellen.
STRAUSS:
Muerte y transfiguración. Don Juan.
Jo Vincent (soprano), Hermann Schey (barítono) Concertgebouw Orchestra, Willem Mengelberg (grabaciones en directo, 1926-42, Amsterdam) The Willem Mengelberg Society WMS
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La muerte del compositor Alexander Goehr el pasado verano recordó a los redactores de obituarios las importantes contribuciones que su padre, el refugiado Walter Goehr, había hecho a la cultura británica. Walter trabajó como director de orquesta para EMI y para una de las orquestas más flojas de la BBC. Se le recuerda principalmente por estrenar en el Reino Unido en 1953 la Sinfonía Turangalia de Olivier Messiaen, pero también introdujo una amplia gama de novedades, desde Monteverdi hasta Mahler, desde Schoenberg y Stravinsky hasta Britten y Tippett.
La primera sorpresa al escuchar Das Klagende Lied y la Cuarta Sinfonía es la intuición con la que Goehr capta las impredecibles pausas y los cambios rítmicos de Mahler. Hace que el Klagende Lied suene como una obra de plena madurez, y sus anticipaciones de la Segunda y la Octava sinfonías son evidentes. La por entonces desconocida Joan Sutherland canta aquí en lo que supone su única grabación conocida de una obra de Mahler. Los otros solistas son Norma Proctor y Peter Pears, con la Goldsmiths Choral Union y la London Symphony Orchestra. Creo que nunca he oído una interpretación más idiomática e indispensable de esta imperfecta partitura.
La grabación de Goehr en estudio de la Cuarta sinfonía, con la solista Teresa Stich-Randall, incluida en el ciclo Mahler que llevó a cabo la BBC en 1960, adopta un enfoque menos lacónico que el de otros mahlerianos, explorando el lado más sombrío del movimiento lento y el aspecto más folclórico del final. Eclipsado por personalidades más relevantes de la ‘Mahler renaissance’, la grabación no logró sacar a Goehr de la relativa oscuridad. Murió ese mismo año, a los 57, después de dirigir El Mesías de Haendel en Sheffield. Completa este admirable álbum de Somm un fragmento de 1948 de la Décima de Mahler, dirigida por Hermann Scherchen.
No menos esenciales para los buscadores de tesoros mahlerianos, aunque conocidas por reediciones anteriores, son las grabaciones holandesas de Willem Mengelberg, publicadas ahora por una sociedad que lleva su nombre. Mengelberg despacha el Adagietto de la Quinta sinfonía en siete minutos (¡el más rápido de la historia!) y firma el comienzo más enloquecido de la Cuarta, al lado del cual Goehr parece dirigir medio dormido. Se incluye también un concierto de noviembre de 1939 con canciones de los Fahrenden Gesellen, con Hitler llamando a las puertas. Irresistible.
Norman Lebrecht


