PERELADA / Conmovedor estreno de los Responsorios de Vivancos con el excepcional Coro de la Radio de Letonia

Perelada. Iglesia del Carme. 18-IV-2025. Coro de la Radio de Letonia (Latvian Radio Choir) Sigvards Klava, director. Bernat Vivancos: Responsorios de Semana Santa.
La noche del Viernes Santo se vivió el punto culminante de la programación del Festival de Pascua de Perelada con una experiencia musical marcada por la espiritualidad, trascendencia y recogimiento. La iglesia gótica del Carme acogía el estreno de Santa Responsoria Hebdomadae Sanctae, para coro mixto a cappella, obra del compositor barcelonés Bernat Vivancos (1973) y que respondía a un encargo del Festival. Lleno absoluto y un aplauso contenido recibió la entrada del Latvian Radio Choir.
Una luz tenue en la iglesia invitaba al recogimiento y las nueve velas del candelabro símbolo de la luz de la fe frente a la oscuridad, mantenían la tradición propia del Oficio de Tinieblas, siendo apagadas cada una de ellas tras el correspondiente responsorio hasta llegar oscuridad absoluta como representación de la muerte de Jesús. El tañido de una campana, que fue especialmente escogida por el propio Vivancos, preludiaba la Antífona ad mandatum “Ubi caritas”, la melodía gregoriana que cuatro miembros del coro cantaron desde la parte trasera del ábside. La atmósfera contemplativa ya estaba creada y las sublimes voces del Latvian Radio Choir iniciaban los tres responsorios de la Feria Quinta in Coena Domini (Jueves Santo).
La obra está concebida para seis voces –dos sopranos, alto, tenor, barítono y bajo– exceptuando el impactante Sepulto Domino que en algunos momentos llega incluso a sobrepasar las once. Las primeras armonías resultaban ya sobrecogedoras y el público sabía que estaba escuchando una obra maestra fruto de un trabajo meditado y escrupuloso tanto en lo creativo como en lo interpretativo. Como el propio Vivancos nos explicó “he estado seis años trabajando en la composición de los Responsorios”; pero el trabajo se gestó en su mente desde que a los once años grabó como integrante de la Escolanía de Montserrat las Lecciones de Tienieblas de Tomás Luis de Victoria. Años más tarde Vivancos tendría la influencia decisiva de Lasse Thoresen, quien resultó fundamental para su estilo compositivo: tratamientos armónicos, escalas modales, texturas en que lo tradicional que se unen con un estudio pormenorizado de novedosas cualidades del sonido. Vivancos ocupó el puesto de director de la Escolanía e inició su relación con el Latvian Radio Choir, quien ya llevó a los estudios de grabación tanto una selección de obras corales (2011) como el Requiem en 2016. El compositor barcelonés ha compuesto los Responsorios pensando en las sublimes voces del conjunto que dirige desde más de tres décadas atrás Sigvards Klava. y ahora llevará la composición a los estudios de grabación.

El conocimiento profundo de cada una de las palabras escritas en los nueve responsorios, dispuestos en las jornadas de Jueves, Viernes y Sábado Santos, condiciona este trabajo armónico colosal. Texturas de sonido que buscan la máxima intensidad para acercarse a la espiritualidad en un verdadero acto de devoción. En ocasiones intervalos de segunda y cuarta dispuestos para acompañar las palabras Judas Mercator pessimus; momentos en que complejas resoluciones armónicas convergen en un luminoso acorde mayor que paulatinamente se descompone para crear nuevas texturas y unos timbres que el excepcional coro trataba con una afinación que alcanzaba la perfección. Una música solemne que absorbe toda la tradición polifónica, acompañada por unas melodías reflexivas e interiorizadas escritas con sincera devoción. Cada jornada era introducida por una melodía gregoriana –para el Viernes Santo el Hymnus ad adorationem cruces: Crux fidelis y para el Sábado Santo el Tractus ad benedictionem Fontis: Attendite Domine– y tras cada uno de los responsorios se apagaba una vela hasta llegar finalmente a la oscuridad en el Altar Mayor, donde sonó el impactante Sepulto Domino, una proeza polifónica heredera y depositaria del profundo conocimiento que posee Vivancos de la música religiosa y coral. Música al servicio de la palabra, con una medida colocación de las disonancias, de la homofonía sabiamente dispuesta.
La aflicción de la música acompañando las palabras si est dolor similis sicut dolor meus como reflejaron en su tiempo Tomás de Victoria o Cristóbal de Morales y la conclusión con el sobrecogedor momento musical que acompañó las palabras finales dedicadas a la sepultura de Cristo resultaron impactantes. Silencio respetuoso, absoluto, de un público sabedor que había escuchado la que quizás podamos considerar hoy por hoy la obra maestra de Bernat Vivancos y una obra que enlaza con toda la herencia polifónica legada por los compositores del Siglo de Oro y por supuesto de la Escuela de Montserrat.
Lluís Trullén
(fotos: Miquel González)


