PERELADA / Brillante estreno en España del oratorio ‘Sanctus Petrus et Sancta Maria Magdalena’ de Hasse

Perelada. Iglesia del Carmen. 17-IV-2025. Valer Sabadus. Marie Lys. Rafael Quirant. Maria Espada. Anna Alás Jové. Coro infantil “Amics de la Unió”. Vespres d’arnadí. Dani Espasa, dirección musical. Oratorio “Sanctus Petrus et Sancta Maria Magdalena” de Hasse
La tercera edición del Festival de Pascua de Perelada dedicó su concierto inaugural al oratorio Sanctus Petrus et Sancta Maria Magdalena de Johann Adolph Hasse. El marco gótico de la Iglesia del Carmen se convertía la tarde del Jueves Santo en el espacio arquitectónico donde tuvo lugar el estreno en España de esta conmovedora composición. La participación de un elenco de voces encabezado por Valer Sabadus y Marie Lys, el coro infantil femenino Amics de la Unió y el conjunto instrumental Vespres d’ Arnadí, todos ellos dirigidos por Dani Espasa, cuidaron los aspectos más introspectivos de la obra para llevar a buen puerto un oratorio no exento de tintes operísticos.
Sanctus Petrus et Sancta Maria Magdalena fue compuesto por Hasse para el Hospital de los Incurables de Venecia, -espacio que hoy en día pertenece a la Academia de Bellas Artes de la ciudad del Véneto -, y cuyo estreno a cargo de las niñas del orfanato está fechado en las jornadas próximas al Viernes Santo del año 1758. El relato se centra en dos personajes clave del cristianismo: San Pedro y María Magdalena, esta última un ejemplo, tras el Concilio de Trento, de vida contemplativa y fuente de inspiración para diferentes disciplinas artísticas;. Como escribe Juan José Pastor Comín en los comentarios al programa, “María Magdalena y Pedro luchan con la magnitud de su propia culpabilidad en esta sublime tragedia”. Tres personajes vinculados a la Pasión de Cristo como son María Salomé –figura seguidora de Cristo de Nazaret y más mencionada en los evangelios apócrifos-, María la madre de Jacobo y José de Arimatea, discípulo que descendió de la Cruz el cuerpo de Jesús, acompañan esta reflexión sombría que va a la búsqueda de la comprensión de la crucifixión. Un monumental Miserere, momento en el que participa el coro junto a los solistas, culmina el oratorio.

La música de Hasse, lejos de incidir en un sombrío dramatismo, busca un reflejo de la espiritualidad y trascendencia mediante la concatenación de episodios plasmados mediante arias da capo, recitativos y tercetos. Todo ello crea una atmósfera misericordiosa no exenta de pasajes sugestivos repletos de ornamentaciones que Hasse plasmará en su amplísimo catálogo operístico; música en la que parecen converger estructuras barrocas como base para unas melodías de corte más clasicista reservadas para cinco voces agudas (contratenor, sopranista, dos sopranos y mezzo). Dani Espasa, gran especialista en el repertorio barroco, se sumergió desde la sombría Sinfonía inicial en la recreación de una atmósfera para plasmar un enfoque introspectivo dentro de la luminosidad general que planea en muchos instantes de la partitura. Espasa y sus Vespres d’ Arnadí proporcionaron un acompañamiento refinado, atento a la posible reverberación que ofrece la iglesia gótica y
siempre con el objetivo de dar prioridad a las voces. El contratenor Valer Sabadus mantuvo una clarísima proyección, mostrando una voz diáfana y equilibrada en sus intervenciones y brillando en la ornamentada Mea tomenta properate, saldada con firmeza y una concepción interpretativa marcadamente operística. Voz sólida y firme que mantuvo una gran línea en todas sus intervenciones. Brilló con luz propia la voz de la soprano Marie Lys (Marie Magdalena) cautivadora en la expresión, refinada en su lirismo y alcanzando en Semper fida, o mea pupilla un momento estelar interpretativo que justifica su reconocimiento como una de las voces más idóneas para interpretar el repertorio haendeliano y barroco en general. Estuvo igualmente magistral en el bellísimo trío de las tres Marías Amor meus in Cruce languet perfectamente secundada por María Espada (María Jacobi) y Anna Alàs ( María Salomé). Impecable la soprano María Espada ya desde su aria inicial Crucifixum si videres. Mientras que Anna Alàs cantó con solvencia el aria Si Deo dilectae tantum ploratis, con una proyección firme y diáfana resolución ornamental. Uno de los momentos más impactantes de la noche llegó con la intervención del extraordinario sopranista valenciano Rafael Quirant (Josephus). Su intervención en O portenta aeterni amoris impactó por la claridad de su voz, por su control del agudo, por no mostrar fisura alguna a lo largo de su extensa tesitura y por el color vocal de sopranista puro que le ha valido un reconocimiento tanto como solista como miembro del conjunto Il dolce incontro. Hay que destacar el buen hacer del coro Amics de la Unió, una cuarentena de voces que saldaron con brillantez sus intervenciones en el Miserere final. Una obra deliciosa y tan apropiada para estas fechas, saldada con una interpretación de primer orden.
Lluís Trullén
Foto: Toti Ferrer


