PARÍS / Un inédito de Boulez abre las celebraciones del cincuentenario de su Ensemble Intercontemporain

París. Cité de la musique-Philharmonie. 19-IX-2026. Ensemble Intercontemporain. Mariam Rezaei, DJ. Pierre Bleuse, director. Obras de Boulez, Ligeti, Chin, Saariaho y Grisey.
Fue ayer… Fue hace medio siglo… Pierre Boulez, en paralelo y como complemento del instituto de investigación musical integrado en el Centro Pompidou, ponía en marcha la primera temporada del Ensemble Intercontemporain, constituido por treinta y un músicos solistas. El primer concierto tuvo lugar en el TNP de Villeurbanne el 13 de diciembre de 1976; el segundo, en París, en el Théâtre de la Ville, el 15 de enero de 1977, ambos bajo la dirección de Michel Tabachnik y con un programa titulado «Passage du XXe siècle». Cincuenta años después, no han sido los grandes clásicos de comienzos del siglo pasado los encargados de inaugurar la quincuagésima primera temporada del EIC, sino grandes clásicos del último medio siglo, seleccionados mediante votación por el público de la formación entre las cuatro mil obras de su repertorio.
Bajo la dirección de su séptimo director musical, Pierre Bleuse —quien, signo de los tiempos, comparte las mismas iniciales que su fundador—, el Ensemble Intercontemporain, que, como indica su nombre, quiso ser desde el principio interdisciplinar —de ahí el elemento «inter» unido a «contemporáneo»—, expresando así su ambición de asociar a artistas plásticos, bailarines, poetas, dramaturgos, cineastas y músicos de distintas disciplinas, invitó para este primer concierto de aniversario a la DJ Mariam Rezaei, encargada de los interludios. El domingo 19 de septiembre, la formación ofreció en la Cité de la musique de la Philharmonie de Paris una espléndida apertura de la temporada con la que celebra los cincuenta años de su fundación, en 1976-1977, bajo la dirección de su actual responsable musical, Pierre Bleuse.
El concierto se abrió haciendo los honores al fundador del EIC, Pierre Boulez, con el estreno mundial de una obra inédita, Dérive 3, pieza de siete minutos para quince instrumentos de metal divididos en dos coros y seis percusionistas que tocan instrumentos de altura determinada. Compuesta en 2003, esta pieza «deriva» de una fanfarria encargada por la Chicago Symphony Orchestra en 1992 para celebrar el 80.º cumpleaños del director húngaro Sir Georg Solti. El musicólogo Peter O’Hagan completó la obra e hizo concordar las partes de percusión con las de los metales, ya que Boulez había dejado manuscrita la parte de percusión. Nada sorprendente en un compositor que nunca dejaba de volver sobre sus obras, a las que calificaba de «work in progress», reelaborándolas y cincelándolas sin descanso, recurriendo en mayor o menor medida a esbozos anteriores y dejando así, a su muerte hace diez años, numerosas partituras inacabadas, como demuestra el catálogo razonado realizado por el musicólogo Alain Galliari.
Fue precisamente este último quien descubrió en 2023 la fotocopia de una hoja de partitura titulada Dérive 3, lo que le llevó a desplazarse a la Fundación Sacher de Basilea, donde se conservan los manuscritos del compositor y numerosas cajas llenas de documentos todavía sin catalogar. Dérive 3 parece datar del 5 de junio de 2010 y ya había sido pasada a formato informático. Aunque pueda resultar sorprendente en Boulez, que desconfiaba de las citas y todavía más de las autocitas, algunos compases proceden del cuarto movimiento de la cantata Le Visage nuptial (1946-1989), mientras que la propia obra deriva de una fanfarria de menos de cinco minutos escrita en 1992 para el 80º cumpleaños de Sir Georg Solti. En su estreno, el 19 de noviembre de 1992, dos percusionistas hacían sonar ocho golpes a modo de coda para simbolizar los ochenta años del homenajeado, recurso que Pierre Bleuse no utilizó en el estreno de Dérive 3.
«Dérive 3, para metales, a los que ahora he añadido percusiones, procede de ciertos arpegios, especialmente de las trompas, de la nueva versión de Le Visage nuptial: “arpegios que solo había explotado durante unos pocos compases. Son momentos extraídos de un contexto y situados en otro para que proliferen allí”», decía Pierre Boulez en una entrevista con Péter Szendy en 1993.
La versión ofrecida en estreno mundial —nada indica que Boulez considerase Dérive 3 terminada— reúne cuatro trompetas en do, tres trompas en fa y dos trombones en el primer grupo; y dos trompetas, tres trompas, dos trombones y una tuba en el segundo. El número de percusionistas no está fijado; Pierre Bleuse recurrió en esta ocasión a seis músicos. Más allá de la emoción suscitada por el descubrimiento de una obra inédita de Pierre Boulez, Dérive 3, llena de timbres instrumentales vigorosos en unos casos y aterciopelados en otros, pertenece al Boulez más virtuoso y sensual, con sonoridades ricas y amplias y ritmos precisos, compactos y de amplia respiración, interpretados con entusiasmo y un placer nada fingido tanto por los miembros del EIC como por su director, Pierre Bleuse. Solo cabe lamentar que la obra no se repitiera durante el concierto, algo que, dada su brevedad, habría podido plantearse.
El resto del programa, confeccionado por el público, al que unos meses antes se había invitado a escoger las obras entre las cuatro mil partituras que integran el repertorio del EIC, resultó suntuoso, con cuatro obras maestras entre las más interpretadas por la formación. Para empezar, una pieza del húngaro György Ligeti, dos años mayor que Boulez: el admirable Kammerkonzert para trece instrumentos (1969-1970), que figuró en el primer concierto del EIC, el 13 de diciembre de 1976, y que la formación ha interpretado con frecuencia desde entonces, pues permite lucirse a sus trece instrumentistas, cada uno de ellos investido de un papel solista.
Le siguió una pieza de la discípula predilecta del maestro húngaro, la coreana Unsuk Chin, única compositora viva del programa, representada por una obra de extraordinaria fuerza y variedad, Gougalōn. 6 escenas de teatro callejero, para un conjunto de quince instrumentistas, concebida en 2009 y revisada en 2011. Esta versión fue estrenada por el EIC el 10 de enero de 2012 en la Cité de la musique, como ha ocurrido con varias partituras de la compositora: Fantaisie mécanique (1994), Double Concerto (2002), Double Bind (2006-2007) y Fanfare chimérique (2010-2011). Gougalōn nace de lejanos recuerdos de infancia de Unsuk Chin, poblados por los sonidos de las calles de Seúl en la década de 1960; de ahí la atmósfera urbana y los colores de las ferias y los espectáculos callejeros que afloran con encanto en la escucha, como un folclore imaginario, todo ello teñido de un leve matiz de nostalgia.
Otra gran figura femenina de la composición que mantuvo una relación privilegiada con el EIC desde comienzos de la década de 1980, y cuya primera obra estrenada por la formación fue Io, en 1987, es la franco-finlandesa Kaija Saariaho, aquí representada por Semafor, pieza para ocho instrumentos, admirablemente orquestada y fechada en 2020. La obra surge del desarrollo y la deconstrucción de rápidos ostinatos sobre dos octavas, interrumpidos por glissandi de los cuatro instrumentos de viento de notable efecto.
Finalmente, el impresionante Partiels para dieciocho instrumentos (1975), de Gérard Grisey, que el EIC estrenó el 4 de marzo de 1976 y constituye la tercera parte del gran ciclo Les Espaces acoustiques (1974-1985), verdadero manifiesto de la escuela espectral, con sus seis secciones que van del solo a la gran orquesta. El Prologue para viola había sido estrenado por Gérard Caussé, entonces miembro del EIC, mientras que el Ensemble Intercontemporain ofreció el 9 de marzo de 1978 el estreno mundial de la cuarta sección, Modulations, fruto del primer encargo de la historia del EIC. Más adelante, la formación estrenaría también la última obra de Grisey, los desgarradores Quatre Chants pour franchir le seuil. Interpretado con precisión de orfebre y un jubiloso placer sonoro, Partiels adquiere cada vez más la dimensión de una auténtica joya de la historia de la música.
Entre estas páginas, algunas de las más bellas del repertorio del Ensemble Intercontemporain, y sin duda con la intención de permanecer fieles al espíritu de su fundador, que deseaba abrir la formación a distintas expresiones artísticas, se intercalaron unos interludios de DJ excesivamente largos a cargo de la performer Mariam Rezaei. Desde sus platos realizó una serie de improvisaciones entre las obras de Boulez y Ligeti; una segunda, sobre Imaginary Sky-Lines, del compositor italiano Ivan Fedele, frecuentemente interpretado por el EIC, antes de la pieza de Chin; y, finalmente, otra sobre Rebonds para bombo, del compositor griego Iannis Xenakis, entre Saariaho y Grisey…
Bruno Serrou
(fotos: Anne-Elise Grosbois)


