MURCIA / Vitalidad y experiencia

MURCIA / Vitalidad y experiencia

Murcia. Auditorio Víctor Villegas. 18-I-2020. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Juan Antonio Nicolás, flauta. José Antonio Domené. Director: Georg Mark. Obras de Beethoven, Mozart y Schumann.

Desde una contrastada aptitud artística y profesional habría que entender la actitud de los protagonistas del quinto concierto de la temporada regular de la ÖSRM: por un lado, la vital conjunción interpretativa de los solistas y, por otro, la experta maestría del director del concierto. Juan Antonio Nicolás, flauta titular de la ÖSRM desde su fundación, junto al arpista José Antonio Domené, por su unívoca recreación del Concierto en Do K 299 de Mozart, y el maestro austriaco Georg Mark por la lección que significó su actuación.

Éste condujo la primera obra del programa, la obertura Leonora III op.72b de Beethoven, desde el detallado conocimiento que tiene de esta partitura. La tensión con la que leyó sus temas, invitaban a imaginar lo que hubiera sido una versión suya de la ópera Fidelio. Todo su desarrollo fue un acto arrebatador de efusión musical dominado por un depurado estilo vienés, que se producía desde un espontáneo y natural gesto, transmitiendo con lucidez cada tema y correspondiente desarrollo con un sentido heroico que llevó a la ÖSRM a dejar patente su cada vez más depurada sonoridad y su destacada conjunción.

Tal entendimiento y óptimo resultado artístico vinieron a confirmarse también en la lectura que realizó del concierto de Mozart que devino en una conversación a tres bandas en la que los elementos intervinientes dialogaban con fluidez, estimulada por la virtuosa vitalidad de los solistas sustentada en esa especie de controlado a la vez que atento laissez faire, laissez passer concertante que emanaba desde pódium. El momento culminante de la obra vino a darse en el emocionante Andantino central que fue expresado con un acento melancólico que ponía un punto de equilibrada delicadeza emocional ante el aparente divertimento de los tiempos extremos de la obra. Su aristocrático temple permitió que surgiera la gran capacidad técnica instrumental de los dos solistas murcianos que levantaron el aplauso más sonoro de la noche teniendo que corresponder con una preciosa adaptación del aria conocida como Canción del mercado indio de la ópera Sadko de Nikolai Rimski-Korsakov, que cantó la flauta con deleite exquisitamente acompañada por el arpa.

La Sinfonía “Primavera” op. 38 de Robert Schumann, que ocupaba la segunda parte del programa, valió para disfrutar del buen momento de la orquesta y apreciar su empatía con el maestro Mark, con el que ya obtuvo un destacado éxito en la primavera del año 2017. Desentrañando con determinación gestual el entramado instrumental que propone el compositor en su intención de trasladar a la forma sinfónica el más puro sentido romántico, contrastó los tempos que contiene el primer movimiento y reafirmó su diversidad temática, remarcando la coda y el subsiguiente motivo, que planteó como anuncio del Larghetto. Éste lo expuso con delicado pulso, lo que le permitió modular su canto con acertada dinámica y así contrastar con el motivo que sirve de enlace para el Scherzo. En éste, potenció la capacidad eufónica del instrumento orquestal para lograr todo el apasionamiento que encierra su tempo danzante, simultáneamente envolviendo su discurrir con un acentuado lirismo. El espíritu de Schumann quedaba así muy marcado en la percepción del oyente, de manera especial por la diversa distinción que dio a cada uno de sus tríos. El Finale fue tratado con una constante tensión hasta la recapitulación temática previa a su conclusión que le llevó a desencadenar toda la musicalidad y amplia sonoridad a las que puede llegar la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, que supo estar a la altura de la vitalidad expresada por los solistas y aprovechó con eficaz respuesta la experiencia didáctica del maestro salzburgués George Mark, responsable del Departamento de Dirección musical  en el Conservatorio de la Universidad de Viena.