Muere a los 88 años el compositor y pianista alemán Aribert Reimann

El Teatro Real acaba de comunicar el fallecimiento, ayer 13 de marzo, del pianista y compositor alemán Aribert Reimann, uno de los creadores más destacados de la generación de posguerra. Al coliseo madrileño corresponde el mérito de estrenar en España el pasado mes de enero el que fue posiblemente su título operístico más representativo, Lear (1978), escrito a petición de Dietrich Fischer-Dieskau, quien fue asimismo su primer intérprete.
Unánimemente alabadas por la crítica nacional e internacional, las funciones de Lear en el Real, con dirección musical de Asher Fisch y puesta en escena de Calixto Bieito, supusieron para muchos espectadores españoles el primer contacto con la obra de un músico de amplia trayectoria, cuyo lenguaje sin concesiones no solo poseía un extraordinario poder comunicativo, sino que salió airoso del reto de poner música a una de las más complejas tragedias shakespearianas.
Reimann tenía previsto asistir al estreno de Lear en la primera fecha que se programó, en abril de 2020, y que hubo de ser aplazado debido al confinamiento provocado por la pandemia. Hace poco más de un mes, el compositor no pudo finalmente venir a Madrid por problemas de salud.
Nacido en Berlín en 1936, Reimann hizo sus primeras apariciones como pianista y acompañante en la década de 1960, al lado de prestigiosos cantantes como Dietrich Fischer-Dieskau, Elisabeth Grümmer y Brigitte Fassbaender. Esta labor le otorgó una clara maestría en el tratamiento de la voz humana, que vertió sobre todo en su producción operística. En este apartado de su producción sobresale su inclinación por la alta literatura –Shakespeare (Lear), Kafka (Das Schloss), Strindberg (La sonata de los espectros), Lorca (La casa de Bernarda Alba), Eurípides (Las troyanas)–, que el compositor supo conjugar con la herencia musical expresionista.
En palabras de Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, “Aribert Reimann ha sido el gran defensor de la ópera como forma de arte en el momento en el que las vanguardias de su generación la consideraban como un vestigio del romanticismo que no se correspondía con una sociedad que había sobrevivido la Segunda Guerra Mundial. Él fue la excepción entre los compositores de su generación y compuso algunas de las mejores óperas del siglo XX. Una de ellas, Lear, basada en la tragedia de Shakespeare, se ha convertido en un título imprescindible. Su estilo musical encaja perfectamente con el tema sombrío del texto shakespeariano, en la estela dejada por Elektra, Wozzeck, Erwartung y Die Soldaten. Pero Reimann, sin dejar de adoptar el lenguaje musical más radical de su época, no deja de temperarlo con un maravilloso sentido de la dramaturgia musical y la economía de medios”.
El catálogo de Reimann incluye también obras instrumentales solistas, de cámara y orquestales. Entre ellas, destacan los dos Conciertos para piano (1961, 1972) y el Concierto para violín escrito para Gidon Kremer (1995/96), Variationen für Orchester (1975) o Zeit-Inseln (2004), si bien evitó por completo géneros tradicionales como la sinfonía o el cuarteto de cuerda.
(foto: Peter Andersen)


