MÓNACO / ‘L’Ancêtre’ de Saint-Saëns, elegante sed de venganza

Montecarlo. Auditorio Rainier III. 6.X.2024. Jennifer Holloway, Gaëlle Arquez, Hélène Carpentier, Julien Henric, Michael Arivony, Matthieu Lécroart. Orquesta Filarmónica de Montecarlo. Coro Filarmónico de Tokio. Director musical: Kazuki Yamada. Saint-Saëns: L’Ancêtre.
Una sangrienta vendetta a la francesa siempre parece elegante, aunque encierre la más cruel y mortal de las intenciones. Camille Saint-Saëns supo dar vida a esta sed de venganza con exquisita elocuencia, como un denso jadeo que brota de una resentida garganta. El drama lírico L’Ancêtre, aclamado tras su estreno en febrero de 1906 en la Ópera de Montecarlo, es una de las seis óperas del compositor de Samson et Dalila. En 2024, L’Ancêtre, una verdadera joya del verismo, ha renacido en versión de concierto. Siguiendo la senda de Déjanire en 2022, el Palazzetto Bru Zane y la Orquesta Filarmónica de Montecarlo han retomado su colaboración, culminando en un éxito rotundo en el Auditorio Rainier III.
Con libreto de Lucien Augé de Lassus, Saint-Saëns nos sumerge en una historia de odio, represalias y fatalidad, cuya acción se desarrolla en la inhóspita isla de Córcega, alrededor de 1810, con dos familias enfrentadas luchando por el poder. Saint-Saëns y su libretista viajaron a la isla natal de Napoleón para capturar la esencia del lugar y hacer justicia al dramático trasfondo de la obra. La ópera presenta el enfrentamiento entre la tradición salvaje y sanguinaria, personificada por la anciana Nunciata, y las leyes del perdón, representadas por el ermitaño Raphaël, en un contexto marcado por la enemistad entre los clanes Pietra Nera y Fabiani. La tragedia se desencadena cuando un conflicto familiar lleva a la muerte de Léandri a manos del soldado Tebaldo, desatando una cadena de venganza que culminará con la trágica muerte de Vanina a manos de su propia abuela.

La innovadora visión del ante todo sinfonista Saint-Saëns se manifiesta desde el inicio, que parece sacado de una banda sonora. La dirección de Kazuki Yamada logra extraer la bucólica mística de la partitura. Bajo su batuta, la inspirada Orquesta Filarmónica de Montecarlo ha encontrado un director de primer nivel. El Coro Filarmónico de Tokio, dirigido por Hiroyuki Mito, sobresale por la elocuencia de su interpretación y la precisión de su dicción.
Jennifer Holloway encarnó a la vengativa Nunciata con una sensibilidad palpable, aportando una creíble y conmovedora intensidad. Gaëlle Arquez, con un sonido luminoso y noble, reflejó la vulnerabilidad de Vanina, reafirmando su estatus como artista excepcional. La soprano Hélène Carpentier deslumbró en el papel de Margarita, con una voz tan delicada como espontánea. Por su parte, el tenor Julien Henric otorgó a Tebaldo la potencia heroica que requiere, con un sonido maduro y lleno de carácter. El barítono Michael Arivony destacó como el ermitaño Raphaël, un mensajero pacificador con un cálido timbre que transmite serenidad, mientras que Matthieu Lécroart aportó el tono áspero y rudo que demanda el papel de Bursica, el pastor corso y leal secuaz de Nunciata.
Barbara Röder


