MIERA / Forma Antiqva, farándula entre montañas

MIERA / Forma Antiqva, farándula entre montañas

Miera. Iglesia de Santa María de la Asunción. 11-VIII-2021. 70° Festival Internacional de Santander. Forma Antiqva. Clave y director: Aarón Zapico. Farándula Castiza: obras de Nebra, Álvarez Acero, Castel, Conforto, Baset, Mele y Corselli.

Mientras los conciertos de la capital atraen por los conjuntos y los nombres deslumbrantes que acuden a ella (a la misma hora Sokolov tocaba en el Palacio de Festivales), en los Marcos Históricos de la comunidad suceden los chispazos, las propuestas creativas que chorrean encanto y frescura, las promesas tanto de ideas como de percepciones y sensaciones nuevas. Y en Miera, en el corazón del impresionante y profundo valle de Miera, el más angosto de toda Cantabria, Forma Antiqva hizo de las suyas con el gran festín de la farándula, saliendo con ganas de sentir en sus propias pieles el sonido del Madrid dieciochesco y embaucando al público con ese espíritu de novedad compartida que los hace grandes sobre el escenario.

Aunque la música se debía a algunos de los compositores que hicieron de aquel Madrid un gran hervidero cultural, un Madrid ante el choque de las influencias foráneas y sus sainetes, sus tonadillas y sus primeras zarzuelas, los seis componentes del grupo (Jorge Jiménez y Daniel Pinteño al violín, Ruth Verona al violonchelo, Pablo Zapico a la guitarra, Daniel Zapico a la tiorba y Aarón Zapico al clave) la interpretaron como si toda ella les perteneciera, con una enorme riqueza rítmica, haciendo suya la aventura de sonar radicalmente actuales.

Lo mejor que le puede decir de ellos es que siguen siendo diferentes, que pasa el tiempo y no bajan el listón, que ellos mismos son el estilo. Lo dijo todo su manera de tocar la obertura de Iphigenia en Tracia de Nebra, desgranada con nervio rockero, prendiendo fuego a sus instrumentos sin marcha atrás, sin guardarse nada, como si se tratara del primer concierto de sus vidas; pero el itinerario, abarrotado de gran música, albergaba también misterio, sutilezas, lirismo y deliciosos encuentros entre unos y otros, de forma que no quedaron emociones descolgadas. Así devolvieron a la música la potencia de sus orígenes, brindando más de una hora de goce absoluto en un concierto que fue puro siglo XXI.

(Foto: Pedro Puente Hoyos – Festival Internacional de Santander)