Mediadores de la música: un nuevo perfil de músico profesional

Mediadores de la música: un nuevo perfil de músico profesional

La mediación es un concepto utilizado en muchas disciplinas que van desde la mediación política, la mediación legal y en conflictos laborales, la mediación en el ámbito familiar, la mediación cultural o la mediación educativa. El mediador es por definición el que está entre dos objetos (del latín medius: quien está en el medio) que tiene que relacionar de alguna manera. En el contexto cultural, estos objetos serían las obras, los artistas y las instituciones por un lado y los diferentes públicos por el otro.

Un poco de historia

El concepto de Mediación Cultural no es un término excesivamente normalizado en España. Sus inicios se remontan a Francia en la década de los años sesenta del siglo XX, pero no fue sino veinte años después cuando se legitima como estrategia de democratización para favorecer el acceso a las artes y la cultura. Así, la mediación cultural pasa de lo cultural a lo social (Lafortune, 2012)[1] y permite el desarrollo de numerosas medidas destinadas a la inclusión social de diferentes públicos (o colectivos de ciudadanos) que, a través de una experiencia artística, encuentran una manera mejor de comprenderse y respetarse mutuamente. En España es en el sector museístico dónde la mediación cultural se ha implantado con mayor fuerza.

 ¿Por qué la mediación cultural en el sector de la música?

Desde el sector de la cultura en general y de la música clásica en particular, puede existir la percepción de que nos alejamos sin remedio de un gran número de personas que no se sienten interpeladas por nuestras propuestas artísticas. Por ello, las instituciones musicales, en aras de su propia supervivencia o para implementar su radio de acción, han entendido la necesidad de acometer acciones que, por un lado, mejoren las relaciones con su público habitual, fomentando la participación ciudadana en la cultura, y por otro, luchen contra la exclusión de determinados sectores de la sociedad que, por diferentes motivos, no tiene acceso a ella.

Si un joven o una joven española atraviesa toda su etapa de Educación Obligatoria sin haber asistido a conciertos de música en vivo de orquestas, de grupos de cámara o de Jazz, si no han asistido nunca a una representación de ópera, de zarzuela, de danza, de teatro o de clown…quiere decir que, desde las políticas educativas y culturales, les estamos excluyendo del acceso a esa parte de la cultura. Si un colectivo de personas con discapacidad no tiene acceso a nuestras propuestas porque no organizamos actividades a las que puedan asistir en las condiciones adecuadas de accesibilidad, pero que además les permita interactuar con el objeto artístico viviendo una experiencia plena, también les estamos excluyendo del acceso a la cultura. La mediación es aquí una herramienta fundamental para crear, organizar, realizar y liderar proyectos que faciliten esa relación y propicien un dialogo constante con el público de nuestra comunidad, en una experiencia enriquecedora de conocimiento mutuo.

Mediación Artística

Tal y como la define la periodista de la Universidad Católica de Chile M. Inés Silva, “la mediación artística es un campo dentro de la mediación cultural de carácter más específico, y constituye toda la gama de intervenciones y relaciones que el mediador o mediadora incita entre la obra artística y su recepción en el público, una posibilidad de diálogo en un acto circular de experiencia y aprendizaje. Consiste en permitir a un sujeto social producir, a partir de una experiencia inédita a la cual el mediador o mediadora lo confronta, los conocimientos necesarios para acceder a otras formas de representación de la realidad concreta”.

La música, el arte de la mediación

La música presenta peculiaridades que influyen considerablemente en el proceso de mediación. Para Hennion (1993)[2], la música es el arte de la mediación, porque sin la ayuda de las mediaciones operadas por partituras, intérpretes, conciertos o grabaciones…la música permanece inaccesible. En otras palabras, no hay una obra que se pueda ver, como en un museo, por ejemplo; la obra musical solo es accesible a través de la confluencia de diferentes factores.

La mediación musical -un campo dentro de la mediación artística- conecta por tanto los diferentes repertorios de la música universal con los músicos que las interpretan y las personas que la escuchan. Elabora estrategias para acercarse a públicos reales o potenciales y establece las herramientas para evaluar el impacto de dichas acciones.  La actividad se refleja en una gran gama de actividades pedagógicas y artísticas en las que el denominador común es provocar la interacción entre el público y la música. Para ello, otras artes o disciplinas pueden formar parte de proyectos que van más allá de la simple explicación y que provocan la participación, con una clara vocación multidisciplinar. Estas prácticas se acompañan siempre de procesos de investigación que permitan una revisión constante sobre el tipo de intervenciones que realizamos, en qué formatos y contextos se desarrollan y las metodologías que utilizamos.

Una formación incipiente

Intérpretes, musicólogos, pedagogos, comunicadores o creadores son los profesionales que realizan esta labor en la actualidad, si bien desde la enseñanza superior se ha detectado la necesidad de crear un perfil profesional especializado que proporcione las competencias necesarias para la mediación artística.  Así, poco a poco se van ofertando en las enseñanzas superiores de Máster, propuestas innovadores como el “Máster en Enseñanzas Artísticas de Mediación, Gestión y Difusión Musical”, que comenzó el pasado curso en Musikene (Centro Superior de Música del País Vasco), o el máster “Arte para la transformación social, inclusión social y el desarrollo comunitario: Mediación Artística” que puso en marcha la Universidad de Barcelona en el curso 2017-2018. En el ámbito europeo, la Universidad París-Sorbona, ofrece desde hace una década un Máster en “Mediación de la Música” y la Haute École des Arts de Berna ofrece el máster performativo “Especialización de la mediación musical artística”.

La función de los mediadores y las mediadoras de la música

La figura del mediador o mediadora musical atiende a un cambio de paradigma del perfil del músico profesional; cada vez más la sociedad y la situación socioeconómica del sector de la música exige un perfil de músico flexible, polivalente y multidisciplinar. Las intervenciones de la mediación de la música pueden desarrollarse en diferentes universos profesionales: en el diseño de proyectos culturales y actividades artísticas, proyectos en el ámbito social, en la educación, las relaciones con el público, la comunicación, en el ámbito socio sanitario, etc.

Un espacio común para avanzar colectivamente

La mediación de la música nos ofrece además un espacio común para poner en valor todas las importantes intervenciones que ya se vienen realizando en España, y nos permite también, como colectivo, comenzar a mapear la situación en nuestra comunidad, ciudad, región o país con el fin de detectar aquellas áreas con mayores necesidades de una mediación eficaz.

Nos ofrece también la posibilidad dignificar y visibilizar la labor poco conocida de diferentes profesionales de la música que realizan innovadoras y arriesgadas propuestas artísticas, siempre con el fin de contribuir a mantener vivo el arte de la música en vivo, un arte efímero y valioso que debemos proteger de crisis, pandemias y políticas fallidas.

NOTAS;

[1] Lafortune, J.-M. (2012). La médiation culturelle: le sens des mots et l’essence des pratiques . PUQ.

[2] Hennion, A. (1993). La passion musicale. Une sociologie de la médiation. Paris, Métailié.

(Mikel Cañada es el responsable de las actividades socioeducativas de la Euskadiko Orkestra, es vicepresidente de Red de Organizadores de Conciertos Educativos y Sociales -ROCE- y miembro del Consejo Estatal de las Artes Escénicas y de la Música de INAEM)