Masaaki Suzuki: Más allá de Bach

Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso. Lo enseña un proverbio japonés que viene a la mente al repasar la trayectoria de Masaaki Suzuki. Nacido en Kobe en 1954, de padres cristianos, fundó el Bach Collegium Japan cuando tenía 36 años, pero su relación con la música barroca venía de antes, de su infancia, de su época de estudiante en Tokio y de las enseñanzas recibidas de Ton Koopman en Ámsterdam. El camino estaba firmemente trazado para poner en marcha la idea que se había propuesto: dar a conocer al público japonés las obras de Bach con instrumentos originales y prácticas coherentes con la época en que fueron compuestas.
Se unía, por tanto, al grupo de directores que dieron una vuelta a la interpretación de la música bachiana en las décadas finales de la centuria pasada. Harnoncourt, Leonhardt, Gardiner, Herreweghe o el mismo Koopman ya estaban ahí. Suzuki fue de los últimos en llegar pero no tardó en alcanzar relevancia mundial y una posición admirada por todos, inscribiendo su nombre definitivamente en la historia con su grabación de la integral de las cantatas llevada a cabo entre los veranos de 1995 y 2017. Un descomunal proyecto vivido paso a paso, disco a disco hasta un total de sesenta y cinco.
En nuestro país Suzuki ha tenido una presencia destacada desde hace más de dos décadas y su buena relación con el público español se renueva continuamente. En los próximos meses visitará Bilbao, Granada y Barcelona con cuatro programas muy diferentes que lo mostrarán en distintas facetas, como organista y como director, como gran intérprete de la música de Bach y como explorador de otros repertorios hacia el pasado y hacia el futuro. Como un viajante a través del tiempo.
Un día antes de interpretar la Pasión según san Mateo en Tokio atiende la llamada de SCHERZO para comentar estas próximas citas españolas, aunque la experiencia de la pandemia se cruza inevitablemente y centra gran parte de la conversación al recordar la abrupta interrupción en marzo de 2020 de una gira europea con la Pasión según san Juan que había de recalar en Madrid. “No fue posible, solo hicimos tres conciertos de los once previstos”.
Las primeras restricciones le sorprendieron junto al Collegium Japan en Colonia. “En la Philharmonie intentaron seguir adelante con el concierto, pero en el último momento decidieron cancelarlo. Su director nos propuso ofrecerlo online, sin público, y así lo hicimos. La retransmisión fue seguida por más de 200.000 personas. Además decidimos aprovechar que estábamos allí para grabar la obra. Después de dos días y medio de grabación nos quedaban dos o tres movimientos breves, entonces llegó la policía, nos dijo que la ciudad estaba confinada y que debíamos abandonar inmediatamente el edificio. Les dijimos que solo necesitábamos una hora más y nos permitieron terminar la grabación”.
En Japón tenían programada la Pasión según San Mateo para la Semana Santa, pero la situación allí fue muy similar a la que se vivió en Europa. “Todo se canceló o se aplazó. La Pasión se pospuso y finalmente pudimos hacerla en agosto, aunque con restricciones: con el aforo reducido a la mitad, con distancia entre los músicos en el escenario… La hicimos dos veces el mismo día, dado que se habían vendido todas las entradas y no podíamos dejar a la mitad del público sin verla. Al ser una obra tan larga supuso un gran esfuerzo, pero al mismo tiempo fue una experiencia especial”.
Tan bruscamente terminó la gira europea de 2020 que la de 2022, la primera después de la pandemia, fue bautizada como la “gira de la revancha”. En ella se enmarcaba la Misa en si menor que interpretaron el pasado noviembre en el Auditorio Nacional de Madrid. La capital se encuentra entre sus primeros recuerdos en nuestro país. “Siendo estudiante en Ámsterdam viajé en algunas ocasiones a Madrid y a Barcelona, pero mi primera gira española como profesional, con el BCJ, fue en la Semana Santa de 2002. Hicimos nueve o diez interpretaciones de la Pasión según San Mateo en Barcelona, Madrid, Zaragoza, San Sebastián…. Tenía curiosidad por la respuesta del público español a la música de Bach, tratándose de un país típicamente católico, pero la recibieron muy bien”.
El primero de sus próximos conciertos en España tendrá lugar en Bilbao los días 1 y 2 de junio. En sus manos se pondrá la Sinfonica de la ciudad en la Sinfonía n° 44 de Haydn y los réquiems de Takemitsu y el de Mozart. Será su primera vez con la orquesta bilbaína, aunque antes ya ha dirigido otras formaciones sinfónicas españolas como las de Barcelona, Galicia, Castilla y León o la Nacional. Para Suzuki no supone “ningún problema” interpretar Haydn y Mozart con instrumentos modernos, “lo he hecho muchas veces”. Lo que realmente destaca en el concierto es la presencia del Réquiem de Takemitsu, “compuesto por la muerte de un amigo. Es una obra breve y moderna, pero muy adecuada para crear la atmósfera antes del Réquiem de Mozart. Lo he hecho un par de veces y es muy buena combinación”.
La segunda cita lo llevará el 9 de julio a la Iglesia de los Santos Justo y Pastor de Granada para interpretar al órgano, en el marco del 72 festival granadino, obras de Juan Cabanilles, Francisco Correa de Arauxo y Pablo de Bruna. “Hay muy buena música para órgano en la historia de España, especialmente en los siglos XVII y XVIII. He tocado mucho la obra de estos compositores, incluso en Japón”. Por ahora, la música vocal del pasado español no está entre sus planes, “me centro en el órgano”.
El tercer concierto se celebrará el 12 de julio en L´Auditori de Barcelona para la inauguración del Festival Bachcelona, en el que dirigirá al Coro Bachcelona Akademie (preparado por Carlos Mena y Marc Díaz) y al Bachcelona Consort en las cantatas BWV 119 y BWV 137 del Kantor de Leipzig. Dos días más tarde ofrecerá un recital de órgano en la Basílica de la Mercè. “Las cantatas de Bach son muy importantes en mi vida. Después de grabarlas me sigue alegrando hacerlas, es admirable la manera que tenía Bach de cuidar la relación entre la música y el texto”. Transcurridos casi treinta desde de sus primeras grabaciones, la idea básica que tiene de estas obras “sigue siendo la misma, aunque ahora nuestros instrumentistas y miembros del coro son distintos, generación tras generación lo vamos haciendo mejor”.
En Japón, de hecho, la música de Bach vive un buen momento. Cada vez hay más músicos japoneses interesados en su obra. “Siempre fue muy conocido, sobre todo entre los niños que lo tocaban para aprender a tocar el piano. Todo músico se encontraba en algún momento con Bach, pero hasta fechas recientes apenas se interpretaba por conjuntos profesionales. Ahora la situación es distinta”.
Pero el repertorio de Suzuki hace tiempo que viajó más allá de las fronteras bachianas. “Con el BCJ vamos a hacer más Mozart, Beethoven, Mendelssohn, y el año que viene vamos a grabar el Réquiem de Brahms. Creo que ese es un límite para nosotros. Todos tocan también instrumentos modernos y podríamos seguir avanzando, pero hay muy buena música en el siglo XIX y es la que vamos a hacer. Y no solo vamos a mirar periodos posteriores a Bach, también vamos a hacer Buxtehude, Schütz… Para mí es muy importante mantener un equilibrio: Bach en el centro, de Bach a los tiempos antiguos y a los tiempos modernos. Y también seguiré trabajando con orquestas modernas”. ¿Y la música contemporánea de Japón? “¡Oh, no se puede hacer todo!”.
Asier Vallejo Ugarte
[Foto: Marco Borggreve]


