MÁLAGA / Poesía y tragedia en torno a Shostakovich

MÁLAGA / Poesía y tragedia en torno a Shostakovich

Málaga. Teatro Echegaray. 24-IX-2020. VIII Festival Internacional de Música de Cámara – Málaga Clásica. Erzhan Kulibaev, Jesús Reina y Laura Romero Alba (violín), Ignacio Emme (violonchelo), Estefanía Gómez Fernández (contrabajo), Óscar Martín y Josu De Solaun (piano). Obras de Miralles Castillo, Shostakovich y Chaikovski.

La segunda jornada de la octava edición de Málaga Clásica ha sido un pequeño homenaje a la figura de Shostakovich con la interpretación de su Segundo trío op. 67 y el estreno absoluto de la obra Overthinking. In memorian Dmitri Shostakovich de la compositora almeriense María del Pilar Miralles Castillo, para dos violines, contrabajo y piano. El concierto comenzó con dos pequeñas piezas de Chaikovski: una adaptación de Jesús Reina [en la foto] de la Meditación op. 72-5, y la Melodía que cierra la obra que dedicó a su mentora Nadezhda von Meck titulada Recuerdo de un lugar querido para violín y piano op. 42. En sus acusadas melodías, el entendimiento de Reina y De Solaun fue absolutamente ejemplar. Extrajeron todo el encanto de ambas yendo más allá de su destino como música de salón, con el propósito de estimular la sensibilidad del oyente. Esa misma intención se acentuó en la segunda por una distinguida elegancia en su toque propiciado por el subyugante aire moderado.

El trío constituyó el núcleo de la velada. Diríase que desde un planteamiento esencialmente trágico, De Solaun supo inducir este sentimiento a sus compañeros, el violinista kazajo-español Erzhan Kulibaev y al violonchelista argentino Juan Ignacio Emme, que se entregaron a su dramático sentimiento con total convicción artística y absoluta disposición emocional, desarrollando una técnica precisa en todo momento que clarificaba el amplio espectro de detalles que exige esta composición, con la que en 1944 el autor recordaba a su entrañable amigo Ivan Sollertinski fallecido en dicho año. El sentido sombrío apareció muy definido con los registros agudos del violonchelo en el primer movimiento, como anunciando el carácter elegíaco que iba a ser la constante de la obra. Desde la entrada del piano, De Solaun utilizó con elocuencia la polifonía del instrumento, hecho que se acentuó en la subsiguiente cadencia rítmica. El aire scherzante se apoderó de la interpretación del segundo en una perpetua intensificación expresiva. La presencia de la muerte se hizo palpable en los ocho acordes con los que se inicia el Largo, eje esencial de este trío, cuyos seis episodios fueron exquisitamente definidos. De igual manera los intérpretes desentrañaron el Allegretto final en un equilibrado y bello ejercicio de oposición en su construcción sonora. En definitiva, fue una gran experiencia la escucha de esta interpretación.

La velada terminó con el estreno absoluto de la quinta entrega de la serie de obras que llevan por título Overthinking de María del Pilar Miralles, en este caso dedicada a la memoria de Shostakovich, intención que consigue aproximándose a giros, células motívicas e interválIcas musicales del petersburgués con singular efecto en las mixturas del contrabajo y el piano, que sostenían el contrastante diálogo entre los dos violines. Su expresividad biensonante, sin renunciar a cierta poli-tonalidad revela en esta obra el instinto creativo de esta compositora sobrada de técnica que busca su propia voz. Como cierre del concierto funcionó, confirmando la positiva reacción del público ante la concreta orientación rusa dada a este programa lleno de poesía y tragedia, bien concebido por la dirección artística de Málaga Clásica compartida con gran acierto desde su fundación por los violinistas Jesús Reina y Anna Margrethe Nilsen