MÁLAGA / Emotivo concierto de clausura

MÁLAGA / Emotivo concierto de clausura

Málaga. Teatro Echegaray. 27-IX-2020. VIII Festival de Música de Cámara – Málaga Clásica. Koh Gabriel Kameda, Erzhan Kulibaev, Marina López, Irene Ortega, Jesús Reina y Laura Romero Alba (violines), Rumen Cvetkov y José Vélez (violas), Juan Ignacio Emme, Tilman Mahrenholz y Gabriel Ureña (violonchelos), Estefanía Gómez Fernández (contrabajo) y Óscar Martín (piano). Obras de Piazzolla, Reina y Shostakovich.

El violinista malagueño Jesús Reina [en la foto], director del Festival Málaga Clásica, ha querido agradecer al público la asistencia a la octava edición de este evento, celebrado en los primeros días de otoño, cuatro meses después de sus fechas habituales a causa de la pandemia, con un concierto de clausura en el que, desde el manifiesto agrado de la obras ha procurado deleite y divertimento en la concurrencia.

Es el caso de la amabilidad contenida en las agrupadas Cinco piezas para dos violines de Dmitri Shostakovich que extrajo el arreglista turcomano Levon Atovmyan, amigo del compositor, de algunas de sus melodías más conocidas. Koh Gabriel Kameda y Jesús Reina conectaron entre sí en una lectura sensitivamente acompañada por Óscar Martín al piano, que orientaba su función polifónica a contrastar el estimulante canto encontrado de los violinistas, como se pudo apreciar ya en los delicados acordes con los que se inicia el Preludio que abre esta colección. Fue destacable la fluida elegancia con la que expresaron la cuarta pieza, un vals en el que mezclaron cierta melancolía eslava con delicado estilo vienés. Con la Polka final, provocaron en el público la primera respuesta entusiasta de la velada.

Esta continuó con un preludio y un scherzo para octeto de cuerdas, ambos recogidos en el op. 11 de Shostakovich que compuso en 1925. En el primero, se distinguían determinados estilemas bachianos tratados con sugerente eco así como cierto aire sarcástico en el segundo, favorecido por su carácter de scherzo que, como en la polka de la obra anterior, volvía a estimular la atención de un público absolutamente entregado a los músicos.

Después de tan grata experiencia se produjo el estreno absoluto de la Obra para corneta, cuarteto de cuerda y percusión que Jesús Reina compuso el año 2006. Interpretada sin la participación del corneta anunciado, Dani de Baza, por causa de la pandemia, su ejecución se centró en las indicaciones del autor. Transitó por sus varios motivos tratando con manifiesto cromatismo unos y con un bien estructurado contrapunto otros. En su desarrollo, destacaron sentimientos lúgubres, aires hímnicos y pasajes de danza bien engarzados por un adecuado uso de tonalidades de paso, llegando a un pequeño episodio con ciertas analogías a la Gran fuga de Beethoven que, a modo de pequeña cita, Reina utiliza como un respetuoso homenaje al genio de Bonn. Desde una solícita interpretación, la obra caló en el público.

Las atractivas Primavera e Invierno de las Cuatro estaciones porteñas de Astor Piazzolla sirvieron para poner punto final al festival con una exposición muy sentida en emoción por la totalidad de los músicos, que lograron un sonido de cámara sorprendente que hacía recordar la expresividad de una orquesta de cuerda ya experimentada y sólidamente conjuntada. Se cerraba así un festival muy atractivo fruto del empeño de sus codirectores, Anne Margrethe Nilsen y Jesús Reina, que han consolidado a Málaga Clásica como una cita obligada en la temporada musical de la ciudad.