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Magnus Lindberg: camino a la liviandad

Magnus Lindberg: camino a la liviandad

MAGNUS LINDBERG: Concierto para piano y orquesta n º1; Concierto para orquesta. Jonathan Ayerst, piano. Orquestra Sinfónica do Porto Casa da Música. Directores: Stefan Blunier y Baldur Brönnimann. CASA DA MÚSICA 031 (1 CD)

Además de ofrecernos una de las programaciones musicales históricamente más completas y atentas al repertorio contemporáneo de cuantas podemos disfrutar en la península ibérica, la Casa da Música de Oporto viene publicando, desde hace años, una serie de grabaciones en disco compacto que, efectuadas en vivo en sus respectivas temporadas anuales, nos dan una aquilatada muestra de ese mimo por la música actual.

Perfecto ejemplo de ello es la selecta nómina de compositores en residencia que en Oporto se han sucedido desde un 2007 que tuvo al lisboeta Emmanuel Nunes como residente y a Mauricio Sotelo como artista en asociación, dentro de un año musical que había sido dedicado a España (me pregunto cuántos auditorios españoles han tenido la deferencia y la curiosidad de dedicar una temporada a Portugal).

Un año después, era el finlandés Magnus Lindberg (Helsinki, 1958) quien se convertía en compositor en residencia, en el marco de un 2008 dedicado por Casa da Música a los países nórdicos (residencia escandinava que se repetiría en 2010, con Kaija Saariaho). Ahora bien, una de las muchas virtudes del auditorio portuense es que la presencia de estos compositores no se limita a una residencia para, después, desaparecer. Lejos de tan nefasta y extendida costumbre, las partituras de estos creadores reaparecen en sucesivas temporadas, estableciendo así las bases de un repertorio y familiarizando al público con dichas estéticas, en las que se profundiza con diferentes directores sobre el podio.

De este modo, las dos grabaciones recogidas en este nuevo compacto de Casa da Música no provienen de aquel 2008 en el que Magnus Lindberg fue compositor residente, sino de los años 2018 y 2021, algo que, sin duda, ayuda a que se alcance el nivel interpretativo del que aquí disfrutamos: fruto de la gran progresión que la Orquestra Sinfónica do Porto Casa da Música ha experimentado en los últimos lustros, así como de su trabajo de ensayos, mano a mano, con el propio Lindberg.

La grabación del Concierto para piano y orquesta Nº1 (1990, rev. 1994) es la más reciente de las aquí reunidas, pues fue efectuada el 9 de abril de 2021, con el pianista británico Jonathan Ayerst como solista y la OSPCM bajo la dirección de su actual titular, el suizo Stefan Blunier. Su lectura es una buena muestra del proceso de depuración que la música del finés ha experimentado desde los años noventa, con una versión en la que priman la transparencia y los ecos de la tradición, filtrados a través de un Olivier Messiaen que se asoma muy especialmente al piano de Jonathan Ayerst y que, desde éste, se multiplica por toda la orquesta como un calidoscopio de luz.

Estamos, por tanto, muy lejos del joven y convulso Lindberg de los años ochenta del pasado siglo: aquél que tuvo en mente como primer concierto para piano y grupo de cámara la impresionante Kraft (1985). Sin embargo, esos cinco años supusieron un cambio radical en su estética, dando lugar a un Concierto para piano Nº1 que no deja de evocar el perfumado mundo del impresionismo, así como la inmediatez de Einojuhani Rautavaara (uno de los primeros maestros de Lindberg), a cuya estética parece irse remitiendo con el paso del tiempo. Limpidez en la escritura orquestal, desarrollo de auras cromáticas y una relación meridianamente clásica entre solista y orquesta (además de una estructuración tripartita, asimismo, canónica), son algunas de las características aquí realzadas por Ayerst, Blunier y la OSPCM, en una versión de gran pericia técnica y afinidad con el lenguaje del propio Lindberg.

Tres años anterior, la segunda grabación en vivo aquí reunida se efectuó el 7 de abril de 2018, y en ella escuchamos una pieza ya compuesta en el siglo XXI, el Concierto para orquesta (2002-03): obra que da un paso más en esa revisión del modelo concertante por parte del finlandés, incluyéndose en su catálogo, hoy en día, conciertos para piano, violín, violonchelo y clarinete.

Nuevamente con la OSPCM; aquí con su entonces titular al frente, el también suizo Baldur Brönnimann, nos encontramos ante una página en la que se escuchan ecos de otro concierto para orquesta histórico: el de Béla Bartók, y sin que ello sea casual, pues, como explican las notas de este compacto, dicha obra estaba contenida en el primer LP que Lindberg adquirió en su juventud, así como era ésta la primera partitura que tuvo. Es, la del húngaro, una influencia que no se limita únicamente a este Concierto para orquesta, dentro del catálogo del finlandés, pues Aura (1993-94) ya exploraba la relación entre los materiales y los atriles de la orquesta en unas claves similares.

Frente a un Concierto para piano Nº1 más transparente, clásico y límpido, este Concierto para orquesta resulta más masivo en su comienzo. La OSPCM no trabaja tanto por medio de una sucesión de primeros atriles que vayan retomando temas melódicos o hilvanando un tejido armónico, sino como un magma que se arrastra, formando placas tectónicas y verticalidades, con una gran presencia de percusión y metales. Ello no quiere decir que no persistan algunos rastros postimpresionistas en las maderas (en los pasajes más calmos), así como ecos de Benjamin Britten (quizás, como guiño a una BBC que encargó esta partitura). Los compases centrales portan, igualmente, improntas de las harmonías de Henri Dutilleux y Tōru Takemitsu, dando cuenta de un Lindberg de cariz más postespectral, amable y liviano que el que fuera en los años ochenta (y, por tanto, más conservador).

De este Concierto para orquesta contábamos con una estupenda versión discográfica a cargo de la Finnish Radio Symphony Orchestra bajo la dirección de Sakari Oramo (Ondine, 2008), más definida y precisa en conjunto, aunque la de la OSPCM destaca por arrojo y énfasis; especialmente, en el rocoso comienzo, siendo dos versiones tan complementarias como atractivas y repletas de matices a paladear, bien la pulcra definición tímbrica de los fineses, bien la potencia de los portuenses.

Por lo que a las tomas de sonido se refiere, ambas son en vivo y excelentes, con una espacialización muy destacable. El libreto (en portugués e inglés) corre a cargo del compositor Daniel Moreira, incluyendo fragmentos de entrevistas con un Magnus Lindberg que aquí nos demuestra cómo combinar un lenguaje más accesible y un innegable magisterio en cuanto a orquestación, pues mano no le falta al helsinguino.

Paco Yáñez