Madrigales de Gesualdo por Paul Agnew y “LesArtsFlo”

GESUALDO:
Madrigales Libros Quinto y Sexto. Les Arts Florissants. Paul Agnew, director HARMONIA MUNDI (2 CD)
Les Arts Florissants culmina su integral de los madrigales de Carlo Gesualdo con una tercera y última entrega dedicada al Quinto y Sexto Libro. Se trata sin duda del volumen más esperado, porque es en las dos últimas colecciones donde el compositor napolitano concentra aquellos aspectos que hacen de su lenguaje musical algo inaudito para sus contemporáneos y para la mayoría de los oídos actuales. Publicados en 1611, dos años antes de la muerte del autor, estos madrigales sobrecogen por la utilización radical del cromatismo, que enturbia las armonías hasta niveles insospechables, y por su exacerbada expresividad, que se recrea en imágenes de sufrimiento y agonía.
Les Arts Florissants ingresa en el reducido panteón de conjuntos que han explorado en su totalidad el universo madrigalístico gesualdiano (Kassiopeia Quintet, Delitiae Musicae, La Venexiana/La Compagnia del Madrigale) y se sitúa como una de las referencias en este ámbito.
Como buen intérprete filológico que es, Agnew se distancia de la leyenda negra surgida en torno a Gesualdo y motivada principalmente por el asesinato de su primera mujer. Hace bien el director inglés en subrayar la importancia del contexto histórico (la seconda pratica monteverdiana), pero tampoco hay que caer en el exceso opuesto. Se le haría un flaco favor a la música de Gesualdo si se la presentara como un sofisticado producto de laboratorio, absolutamente desconectado de la trayectoria vital del autor. Podría ocurrir como con ciertos cuadros antiguos cuando, en un afán por limpiar los sedimentos que ha dejado el transcurso del tiempo, se termina por levantar también una parte del color original y perjudicar así el efecto global.
Les Arts Florissants no cae en esta trampa. En general, su interpretación tiende a enfocar la disonancia gesualdiana más como un elemento de color que de tensión. Ello significa que los tonos espasmódicos de otras versiones dejan paso a una actitud más compuesta y equilibrada, menos estridente si se quiere, pero sin perjudicar en absoluto el mensaje de las obras. Soportadas con una técnica impecable, estas aproximaciones convencen por el admirable empaste vocal y la soltura con que desenvuelven el discurso, evitando sobrecargar la música con efectos impropios o exageraciones. Por supuesto habrá quien prefiera enfoques cargados de una mayor teatralidad o trazados con un mayor sentido de plasticidad en las líneas vocales, pero Les Arts Florissants firma aquí una propuesta tan coherente como bien planificada.
También hay otro aspecto que cabe destacar. En los comentarios del disco, Agnew llega a definir la música de Gesualdo como “llena de frescura y alegría”. La afirmación suena sorprendente y sin embargo no habría que subestimarla si procede de alguien que desde hace años mantiene una familiaridad tan estrecha con los madrigales de Gesualdo. La práctica constante y la frecuentación asidua de un determinado repertorio siempre terminan por desvelar al intérprete algo que está más allá de la partitura. Las palabras de Agnew son tal vez una invitación a ver en esta música no tanto la manifestación sonora de una agonía como una escuela para aprender a disfrutar de (y con) la disonancia, para regodearse y arroparse en ella. El Sexto libro termina con la expresión de una efusión de alegría (“Quanto ridente e bella”) y las imágenes felices abundan en los madrigales gesualdianos, aunque casi siempre para resaltar por contraste un hecho luctuoso. Les Arts Florissants elige saborear en toda su luminosidad esa vertiente “feliz” del madrigal gesualdiano como contrapunto persistente de su vena negra. Al fin y al cabo, el madrigal no deja de ser un ejercicio de transfiguración a través del arte. Incluso en las cacofonías iniciales de “Moro, lasso al mio duolo” el devoto Gesualdo entiende que, tras la muerte del cuerpo mortal, se abre la perspectiva de la vida eterna.
Stefano Russomanno


