MADRID, OCNE / Lucas Macías, un director comprometido

Madrid. Auditorio Nacional. 15 noviembre 2024. Tabea Zimmermann,viola, Joan Castelló, percusión. Orquesta Nacional de España. Director: Lucas Macías Navarro. Obras de Bretón, Sotelo y R.Strauss.
Lucas Macías Navarro es uno de los directores españoles de más brillante carrera, basada fundamentalmente en un compromiso hondo con la música española, histórica y actual, y con el conocimiento en profundidad del gran repertorio. Macías fue un gran oboísta internacional y ahora es director artístico de la Orquesta Ciudad de Granada, con la que está desarrollando una extraordinaria labor que ha devuelto a la formación a sus mejores momentos. Y acaba de ser nombrado nuevo titular de la Orquesta Sinfónica de Sevilla, a la que buena falta hace un revulsivo. Macías es músico bien formado, de técnica clara y precisa, que sabe situar cada obra en el punto de estilo adecuado y dotarla de viva sensibilidad y verdadero significado.
La primera parte del concierto estaba dedicada a la música española del pasado y del presente, empezando con una obra que nuestros directores suelen ignorar, como por lo demás todo el movimiento -el alhambrismo- al que pertenece: En la Alhambra de Tomás Bretón, pieza en absoluto despreciable que asume un españolismo más o menos arabizante que, sin embargo, no cae en el nacionalismo turístico, como tantas obras francesas que se tocan sin rechistar. Bretón era salmantino, pero supo desempeñarse también en una corriente en la que navegaban sus colegas del momento y lo hizo con sabiduría y musicalidad. Macías la dirigió centrándose en lo musical, sin exageraciones pintoresquistas, pero sin distorsionar un estilo que es el que es y que merece respeto como parte de nuestro patrimonio.

Cantes antiguos del flamenco fue encargada a Mauricio Sotelo por el Festival Internacional de Granada en 2022 para conmemorar el centenario del famoso Certamen de Cante Jondo que impulsaron un siglo antes Falla y otros intelectuales. Sotelo ha tratado muchas veces el flamenco en el contexto de la creación sonora contemporánea, incluida la ópera. Aquí continúa su interesante labor con el flamenco más antiguo manejando un concepto tímbrico que traspasa los terrenos melódicos, rítmicos y armónicos para lograr una obra singular, de indudable raíz flamenca pero insobornable voluntad experimental y que además es incuestionablemente propia. Sotelo la ha retocado para su interpretación madrileña por la gran solista que lo estrenara, la violista Tabea Zimmermann, quien realiza una auténtica creación de ella, del mismo modo que hace con todo lo que toca. Técnica depurada, sonido hermoso y un compromiso con la obra en atriles que fue parejo al estupendo trabajo desarrollado por Macías y la Orquesta Nacional, que hicieron lucir a la obra de una manera poco frecuente con las composiciones de nueva creación. Y la reforma compositiva ha llevado a la percusión flamenca, que ya estaba presente, a convertirse en otro solista. Lo desempeñó brillantemente Joan Castelló. Sorpresivamente, él y la violista dieron una propina del propio Castelló, una Bulería.
La segunda parte era de gran repertorio, con una obra tan sólida y amplia como es Vida de héroe de Richard Strauss, un poema sinfónico que más que autobiográfico es de autocitas, pero que es sin duda una obra maestra. Macías la resolvió dominando la forma y el estilo, dosificando el sonido y haciéndolo bello, modulando la música como merece ser hecha por un maestro auténtico como sin duda él lo es. Versión muy notable que se saldó con un merecidísimo éxito. Todos los instrumentistas de la ONE brillaron a gran nivel y hay que mencionar los excepcionales solos de violín de Miguel Colom, un concertino de lujo no solo para la ONE sino para cualquier orquesta internacional de primer rango. Bravo por él.
Fue un concierto de hondo compromiso musical: con lo español, lo actual y el repertorio, y en cada parte se destiló buen quehacer, excelente música y veracidad artística. No hay tantos así en la temporada.
Tomás Marco


