MADRID / OCNE: globalización sinfónica

MADRID / OCNE: globalización sinfónica

Madrid. Auditorio Nacional (Sala Sinfónica). 26-XI-2021. Nicolas Altstaedt, violonchelo. Valentina Farcas, soprano. Wiebke Lehmkuhl, contralto. Maximilian Schmitt, tenor. José Antonio López, bajo. Orquesta y Coro Nacionales de España. Directora: Xian Zhang. Obras de Ngwenyama, Schumann y Bruckner.

Si alguien duda de que la globalización ha llegado también a la música, le bastaría con examinar el concierto de la OCNE de esta semana, que ha congregado a una directora china, un violonchelista francoalemán, dos cantantes alemanes, una rumana y otro español, en obras americanas, alemanas y austriacas. En el amplio espectro de directoras que la Orquesta Nacional está presentando esta temporada, le tocaba el turno a la china -aunque de trayectoria muy occidental- Xian Zhang, una buena profesional que me ha impactado menos que otras, como Alondra de la Parra o Anja Bihlmaier, pero que llevó a buen puerto un programa exigente.

El concierto comenzaba con el estreno en España de Primal Message, de la norteamericana Nokuthula Ngwenyama (1976), obra representativa de una cierta corriente americana que concibe la composición como un puro oficio, sin entrar en muchas consideraciones estéticas o técnicas y la ligan a acontecimientos externos; en este caso, al proyecto de comunicación interestelar que durante años llevó el observatorio de Arecibo para contactar con culturas extraterrestres. Desde el punto de vista estrictamente sonoro, nos hallamos, si la miramos con buenos ojos, con lo que acertadamente Arturo Reverter llama en sus notas “un paisaje bucólico” y, con peores, con una especie de música ambiental de fondo, del tipo Muzak.

Seguía el conocido Concierto en La menor para violonchelo de Schumann, con contó como solista con Nicolas Altstaedt, músico de probada capacidad virtuosa y un sonido muy amplio y seguro, más que cálido, quien tocó realmente bien y ofreció dos propinas barrocas, en la primera de las cuales hizo dúo con ese magnifico violonchelista que es el solista de la Nacional, Ángel Luis Quintana, quien ya había desempeñado un destacado papel en la propia obra de Schumann.

Xian Zhang, quien dirigió con mimo la obra nueva y acompañó aseadamente el Schumann, se enfrentó en la segunda parte al monumental Te Deum de Bruckner, seguramente la obra más de público de este autor. La directora china contó con un buen plantel solista (Valentina Farcas, Wiebke Lehmkuhl, Maximiliam Schmitt y José Antonio López), que actuó de manera homogénea. También con una excelente interpretación del Coro Nacional preparado por Miguel Ángel García Cañamero, así como con la entrega de la orquesta.  Zhang planteó una versión de contrastes sonoros que, en general, funcionó bien, aunque hubo algún problema de concertación y ciertas vacilaciones finales. Con todo, el resultado fue positivo, y el éxito de todo el concierto innegable.