MADRID (OCNE) / El valor del oficio

MADRID (OCNE) / El valor del oficio

Madrid. Auditorio Nacional.28, 29 y 30 de mayo 2021 / Vega: Galdosiana, Rodrigo: Fantasía para un gentilhombre, Ginastera: Variaciones concertantes op.23 / Pablo Sáinz Villegas, guitarra, Orquesta Nacional de España. Director: Carlos Miguel Prieto.

El oficio musical, sea interpretativo o compositivo, es la cualidad de poseer todos los recursos de la técnica y emplearlos de una manera comunicativa y expresiva. Y, en ese sentido, el concierto de esta semana de la ONE derrochó tal maravilloso oficio. Por un lado, la Orquesta Nacional que, en las circunstancias más adversas, está desarrollando una temporada modélica y mostrando su alta calidad. Por otro lado, se invitaba a un director ya conocido en Madrid, pero que se presentaba en la ONE, el mexicano Carlos Miguel Prieto, convertido ya en uno de los grandes de su generación. Técnica perfecta, conocimiento de las obra y sentido musical hondo son los puntales de un oficio que aquí brilló con luz propia. Era su primera vez con la ONE pero no será, no debe serlo, la última.

Seguramente la composición canaria actual se mueve entre los polos aparentemente alejados de Gustavo Díaz Jerez y Laura Vega.  Laura Vega (1978) posee un oficio envidiable y ha ido explorando los materiales y el lenguaje hasta conseguir un perfil propio. Galdosiana es un encargo conjunto del Gobierno Canario y la ONE para el aniversario de Benito Pérez Galdós, otro pivote de la cultura isleña, y la obra refleja la nostalgia de la insularidad lejana y cierto entramado sentimental de la obra de Galdós. Es una obra romántica, y a mucha honra, con gran claridad expositiva de dos bloques temáticos recurrentes. Perfectamente delineada, es obra hecha para gustar, lo que no tiene nada de malo, y consigue gustar pues obtuvo un éxito grande y unánime ante el público de la ONE con la excelente versión de orquesta y director.

Noble oficio el que Rodrigo empleó manejando las músicas de Gaspar Sanz en la Fantasía para un gentilhombre que sonó óptimamente en las manos de Pablo Sáinz Villegas, sin duda el mas sobresaliente guitarrista de su generación. Sonido hermosamente grande, que no necesita la habitual y triste amplificación, técnica impecable, sensibilidad musical son las armas de su oficio que brilló de manera extraordinaria y con éxito tan arrollador que le obligo a dar un bis de Tárrega.

Y oficio extraordinario el de las Variaciones concertantes de Ginastera, una estupenda obra abstracta, puramente musical, que es un ejercicio magistral de composición y orquestación. Sonó intensa y brillante en la gran versión que ofrecieron la ONE y Carlos Miguel Prieto. Desde luego, el director mexicano no ha pasado desapercibido y puede apuntarse uno de los conciertos de verdadero interés en esta temporada.

Foto: Rafa Martín