MADRID / Mdi ensemble: colores, filigranas y el peso de lo académico

Madrid. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Auditorio 400. 05-V-2025. mdi ensemble. Beatriz Ramos, soprano. Obras de Borzelli, Cattaneo y Posadas.
En Hyper-image, para piano y cinco instrumentos, Silvia Borzelli (1978) explora excelentemente un procedimiento bien conocido; el pianista del conjunto italiano mdi ensemble, Luca Leracitano, se ciñó a un ostinato enrarecido entre el teclado y el arpa del instrumento que no cesó de generar un estado, un ambiente. Sobre este comienza el juego de añadidos del ensemble, estos puntean de color la base sonora constante y se establecen pequeños diálogos, muchas veces aforísticos. La compositora habla del binomio luz-oscuridad y este, un tanto espartanamente queda expresado en esa ambivalencia entre el sonar mate del instrumento central y las intervenciones relampagueantes del conjunto.
El mdi ensemble se formó en Milán a comienzos del siglo XXI y tiene una sólida carrera, lo que le permite abordar con enorme solvencia una pieza difícil como Errance, para flauta, clarinete, violín, viola, violonchelo y piano, de Aureliano Cattaneo (1974) que llegaba como estreno absoluto y encargo conjunto entre el Centro Nacional de Difusión Musical y la formación invitada. Circunscribiéndose a su título la obra, de dilatada exposición, propuso entonces un vagabundear por varias ideas que se exponen con cierta obsesión. De un lado, un glissando progresivo, unas alturas que se reiteran y que chocan frontalmente con un tiempo lento y anguloso que parece oponerse frontalmente al marco parcial de la obra. En un solo trazo suceden muchas cosas en esta Errance, algunas más interesantes que otras, pero en su gusto por la filigrana y lo caprichoso llama la atención por su excelente escritura. No impacta en la escucha, tampoco es retenible, pero se entiende plato suculento para los intérpretes; sobresaliente el violonchelista Giorgio Casati y la flautista Sonia Formenti.
La residencia de Alberto Posadas (1967) en la temporada del CNDM prosiguió en este programa con la hilazón de tres piezas de su ciclo Sombras presentadas sin solución de continuidad. La primera de ellas, Tránsito I, con las dolientes vocalizaciones de la soprano Beatriz Ramos en sombra con una viola rugosa y de desnuda crudeza destiló en esta ejecución las mejores esencias de la estética del vallisoletano. Los sonidos guturales de Ramos, prácticamente ahogados, desembocaron luego en la página central de la serie, La tentación de las sombras, sobre un texto homónimo de Emil Cioran cuyo contenido semántico no nos llega por medio del canto. Cabe entonces cuestionarse por la pertinencia de la inclusión de un sustrato dramático cuyo significado queda abolido por el volumen del cuarteto de cuerdas y, más que ello, por el tratamiento armónico de la vocalidad. Aquí Posadas, como imposibilitado por el desbordado poso conceptual, mira peligrosamente a la Segunda Escuela de Viena, al modelo Schoenberg de su Cuarteto nº 2; todo es admirable caligráficamente, pero es esta una música pensada y gestada desde la complejización y las notas, no desde el sonido. Para clarinete y soprano, Tránsito II resultó una huida escolástica de este imponente (aplastante) armazón académico.
Ismael G. Cabral
(foto: Elvira Megías)


