MADRID / Lang Lang: luces y contraluces de un superdotado

Madrid. Auditorio Nacional. 29-IV-2025. Conciertos Impacta. Lang Lang, piano. Obras de Fauré, Schumann y Chopin.
Nuevo encuentro en Madrid, gracias a Impacta, este arrostrado y emprendedor grupo que viene ofreciendo desde hace unos meses actuaciones de algunos de los artistas más afamados de la actualidad, con el superdotado, virtuoso y siempre aclamado pianista chino Lang Lang (1982), una de las mayores luminarias musicales del actual firmamento. Nunca defrauda a sus muchos seguidores; y no la hecho hoy. El público lo ha despedido en olor de multitud tras los dos bises regalados al cierre de un concierto bien poblado y sustancioso que el artista ha despachado con la facilidad y modos, con frecuencia controvertidos, que lo adornan.
Lang Lang es fulmíneo a la hora de resolver, siempre con suma facilidad, cualquier programa que se le ponga por delante gracias a una de las técnicas y mecanismos más prodigiosos del presente. No vamos a descubrir ahora las cualidades extraordinarias, la impresionante precisión del ataque, la aplastante seguridad, el pasmoso dominio del teclado y el fabuloso juego de dinámicas, del pianísimo al fortísimo, que le permiten frasear con la minuciosidad de un orfebre y el detallismo de un miniaturista.
Recordemos que el pianista es hijo artístico de Zhao Ping-Guo, con quien estudió en Pekín, y del americano Gary Graffman, con el que estuvo en el Curtis Institut de Filadelfia. En 1999 tuvo su primer espaldarazo tras sustituir a André Watts en el Festival de Ravinia. Posee cualidades envidiables, como la soberana nitidez de pulsación, el abracadabrante mecanismo, la calidad satinada del sonido, la frescura de las ideas, más allá de que éstas puedan ser discutidas, el manejo del rubato, la capacidad para el canto lírico, la exactitud del ataque, la libertad fraseológica o el poder de la pulsación. Atributos que le dan una solvencia extraordinaria pero que no diluyen ciertos excesos, libertades inesperadas, acentuaciones en principio exageradas o fuera de canon. Pero ya se sabe que la música es una de las artes más subjetivas y que conceden mayor libertad al intérprete.
De todo ha habido en la viña del Señor a lo largo de la sesión. Se nos ofreció en primer lugar una versión bien regulada y fraseada, aunque exenta de íntima poesía de la Pavana op. 50 de Fauré, que quedó un tanto alicorta de expresión. Luego, como cierre de la primera parte, una variopinta y regulada milimétricamente de la hermosísima y lírica Kreisleriana de Schumann, que es una suerte de ráfaga prodigiosa de luz, con una espléndida riqueza de contrastes, con un balanceo que refleja perfectamente las esquizofrenias del compositor.
Viajamos con ella al corazón del romanticismo. “Lo más bello que ha escrito Schumann para piano”, en palabras de Boucourechliev. La versión de Lang Lang, tras un comienzo curiosamente borroso, ha sido a ratos animada, a ratos mortecina jugando en todo momento con el contraste más acusado dejando silencios exagerados entre número y número (lo que promovió que en ocasiones sonarán aplausos extemporáneos en la creencia de que la composición había terminado). Acentos sugerentes, curiosas acentuaciones, dinámicas anchas. Discutible pero bello.
Lang se extasió luego en la medida, a veces sorprendentemente alambicada, de seis Mazurcas de Chopin pertenecientes a seis opus distintos. Fina delineación, hermoso tinte, balanceo rítmico muy interesante. Elongaciones, silencios, en ocasiones excesivos. Aunque los modos del pianista lograban a veces meternos en su particular mundo. La exposición de la primera, la op. 7 nº 3, nos captó, por ejemplo, por su delicadeza expositiva y su suave balanceo. Como cierre una brillantísima interpretación de la Polonesa en Fa sostenido menor op 44 del mismo compositor. Y exhibición sin mácula.
Dos regalos ante las ovaciones de un público puesto en pie: el que nos pareció un Preludio de Debussy, siempre tan influido por Chopin (La muchacha de los cabellos de lino) y un bienhumorado arreglo de la cancioncilla ¿Quién teme al lobo feroz?
Arturo Reverter


