MADRID / La Orquesta Freixenet celebra con András Schiff el Día de la Música

Madrid. Auditorio Nacional de Música. 19-VI-2024. Orquesta Freixenet; Marlon Mora, trompeta; András Schiff, piano y dirección. Obras de Bach, Haydn y Mendelssohn.
Hace apenas tres semanas, en la Sala de cámara del Auditorio Nacional de Música, dos jóvenes pianistas de la Escuela Superior de Música Reina Sofía (ESMRS) ofrecieron un extraordinario concierto mano a mano: la ruso-armenia Eva Gevorgyan, de veinte años, y el bielorruso Uladzislau Khandohi, de veintitrés. Ese concierto del ciclo La generación ascendente en el que interpretaron obras de Schumann, Ravel, Prokofiev y Gubaidulina fue memorable. Muchísima calidad, talento y juventud. Algo parecido, aunque distinto, ocurrió ayer en la Sala sinfónica del Auditorio Nacional. La Orquesta Freixenet, conformada por jóvenes alumnos de la ESMRS y dirigida en esta ocasión por András Schiff, ofreció un excelente concierto sinfónico dentro de la temporada del CNDM y con motivo del Día Europeo de la Música. En el programa, dividido en dos partes, había tres compositores clásicos, entendiendo por clásicos, canónicos: Johann Sebastian Bach (Barroco), Franz Joseph Haydn (Clasicismo) y Félix Mendelssohn (primer Romanticismo).
En la primera parte, la orquesta interpretó el Concierto para piano nº 5 en fa menor, BWV 1056, de 1738, con el maestro Schiff sentado al piano y dirigiendo la orquesta. Las interpretaciones al piano que Schiff hace de Bach son legendarias y se caracterizan por un mínimo —casi anecdótico— uso del pedal. Anoche, el Concierto nº 5 no fue una excepción. Voces claras que se oían y diálogos fluidos entre el piano y la orquesta. Muy bonito de ejecución al piano resultó el segundo movimiento Largo. En el tercero, Presto, la orquesta y el piano tuvieron algún desajuste, pero la interpretación fue exquisita. Quizás un poco más de fuerza en las cuerdas no hubiera estado mal.

La segunda obra fue el conocido Concierto para trompeta y orquesta en mi bemol mayor Hob. VIIe:1 que Haydn compuso en 1796. El solista de la obra fue el colombiano Marlon Mora, alumno de la ESMRS. El maestro Schiff dirigió la orquesta sin partitura, sin batuta y sin podio, como si de una orquesta de cámara se tratase, imprimiendo un sonido muy clásico. Marlon Mora comenzó a calentar motores en el Allegro. Si hay algo que este concierto de Haydn supone para cualquier trompetista es la gran exposición ante el público, un fallo se nota enseguida. Marlon Mora resolvió el primer movimiento eficazmente. En el segundo ya había tomado las riendas y en el Finale demostró una calidad enorme. El público aplaudió con mucho entusiasmo, quizás por ver si el trompetista tocaba alguna propina. Hasta tres veces salió a saludar, pero no hubo propina. Así nos fuimos al descanso.
En la segunda parte, la Orquesta Freixenet hizo una magnífica interpretación de la conocidísima Sinfonía nº 4 ‘Italiana’ de Mendelssohn. Schiff volvió a dirigir sin partitura y sin batuta, pero esta vez subido al podio. Su gesto recuerda al de un pianista. La orquesta sonó brillante, más clásica que romántica, muy conjuntada y con detalles muy, muy finos, como ese suavísimo pizzicato al final del segundo movimiento, ejecutado con muchísima precisión y gusto. Destacó el oboísta mexicano Nedley Antonio Robles, muy bueno. También la concertino americana Alexis Hatch, ganadora del III Concurso Internacional de Violín CullerArts (2021), lideró las cuerdas con seguridad. La orquesta demostró todo su potencial en el último movimiento con el que desató el apasionado aplauso del público y que desembocó en la única propina de la noche: la Obertura de Las bodas de Fígaro de Mozart. Unos músicos jóvenes, clásicamente brillantes y con muchísimo talento.
Michael Thallium
(fotos: Elvira Megías)


