MADRID / La musicalidad del Cuarteto Quiroga en el Prado

MADRID / La musicalidad del Cuarteto Quiroga en el Prado

Madrid. Museo del Prado. 1-II-2020. Cuarteto Quiroga. Obras de Luigi Boccherini, Gaetano Bruneti, Manuel Canales y Joao Pedro de Almeida Mota.

Con los años se llegó a considerar el cuarteto de cuerdas como un fenómeno propio y exclusivo de la Europa central,  con Haydn como máximo representante de la que sin duda es la forma musical más importante de la música de cámara. Al estudiar su desarrollo histórico por las capitales europeas -desde Viena y Berlín hasta Londres, París o Estocolmo— Madrid queda relegada, olvidándose el destacado lugar que tuvo como una de las capitales más activas en el impulso del cuarteto de cuerda durante el último tercio del siglo XVIII.

El Cuarteto Quiroga se ha reivindicado recientemente como un ardiente defensor de la recuperación de esta particular faceta de nuestro patrimonio musical, y así lo ha plasmado en su programa Heritage en un marco como el Museo del Prado, con ocasión de la exposición que actualmente dedica a Goya, y que reúne más de trescientos dibujos procedentes de diversas colecciones.

El programa del concierto, integrado por cuartetos de Luigi Boccherini,  Gaetano Brunetti, Manuel Canales y Joao Pedro de Almeida Mota, incide en la riqueza de este todavía desconocido legado musical, pues fue en España donde un músico de la talla de Boccherini pasó la mayor parte de su vida, y donde compuso la mayor parte de su obra, entre la que se cuenta una impresionante colección de noventa cuartetos de cuerda, buena parte de los cuales todavía espera una edición crítica.

Resulta innecesario hoy por hoy presentar al Cuarteto Quiroga, una de las formaciones más destacadas de nuestro país en cuanto a la interpretación cuartetística. Pese a que la acústica del auditorio del Museo del Prado no es la más idónea para este formato musical, la interpretación sedujo al público por su sensibilidad y su maravilloso rango dinámico, siempre al servicio de la música, evitando en todo momento caer en las estridencias que tan a menudo caracterizan por desgracia a otros conjuntos camerísticos.

El recital fue en aumento, desde la suave sonoridad de Boccherini hasta los más intensos movimientos de Brunetti y Canales, con una marcada musicalidad, fraseos tan meditados como coherentes y con un constante equilibrio en el diálogo entre los cuatro componentes. El control de los silencios, el delicado sonido y la admirable técnica acabaron de revelar la enorme calidad de una agrupación en la que la personalidad de cada uno de sus integrantes está puesta siempre al servicio de un magnífico trabajo de conjunto.

Los Quiroga cerraron magistralmente el concierto con una versión para cuarteto de cuerda del Kyrie de la Missa Pro Defunctis de Cristóbal de Morales, profundamente respetuosa con el carácter vocal de la obra. Se trataba de una suerte de mención especial a la herencia anterior de nuestro rico patrimonio, representada por la polifonía del Siglo de Oro.