MADRID / ‘La del manojo de rosas’: Una joya de sainete lírico

Madrid. Teatro de la Zarzuela. 20-XI-2024. Vanessa Goikoetxea. Manel Esteve, Gerardo López. Jesús Álvarez Carrión. Nuria García Arrés. Ángel Ruiz. Enrique Baquerizo. Milagros Martín. Abel Vitón. Ángel Burgos Joseba Pinela. Coro titular del Teatro de la Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: Alondra de la Parra. Dirección escénica: Emilio Sagi. Pablo Sorozábal: La del manojo de rosas.
Hace algo más de una semana se cumplieron noventa años del estreno del sainete lírico en dos actos y seis cuadros La del manojo de rosas, obra de Pablo Sorozábal con libreto de Francisco Ramos de Castro y Anselmo Cuadrado Carreño. Las crónicas madrileñas señalan su representación en la noche del 13 de noviembre de 1934 en el Teatro Fuencarral de Madrid, con extraordinario éxito. Se repitieron muchos números y los autores salieron a escena para recoger las ovaciones del entusiasmado público. Intérpretes principales de la obra fueron Maruja Vallojera, Luis Sagi Vela y Francisco Arias. En algunos ambientes teatrales se había aconsejado el aplazamiento del estreno, porque la fecha anunciada era la del martes 13 y se tenía miedo al maleficio del número y del día. Mas los agoreros prejuicios fracasaron totalmente. La obra alcanzó una importante cifra de representaciones, pasando posteriormente al Teatro Ideal, más tarde al Teatro Calderón y, finalmente, fue acogida por primera vez en el Teatro de la Zarzuela el 4 de febrero de 1935 con Conchita Bañuls y Pedro Terol como protagonistas. En este periplo madrileño, las entradas fueron subiendo de precio de las tres pesetas iniciales a seis.
El Teatro de la Zarzuela repone el histórico montaje de Emilio Sagi de hace 34 años (1990), una producción que desde entonces ha sido recibida con especial entusiasmo por público y crítica y que hoy en día sigue levantando emociones: una puesta que encaja como un guante en esta joya de sainete lírico. El montaje de Sagi (en reposición de Nuria Castejón) contó con un buen equipo de colaboradores como Gerardo Trotti (escenografía), Eduardo Bravo (iluminación), y los desaparecidos Pepa Ojanguren (vestuario) y Goyo Montero (Coreografía), que supieron plasmar el espíritu de un Madrid moderno y la esencia de un casticismo actualizado, con guiños al musical americano que lo ha llevado a la cima de la popularidad y que lo ha mantenido en el fervor del público. Por ello regresa, en su sexta reposición, este modélico espectáculo al Teatro que lo produjo y lo ha hecho con un compensado doble reparto que ha sabido transmitir la chispa del libreto y el retrato de sus personajes.
En el cuarto año de la segunda república, se asiste a los primeros estertores de la zarzuela. El clima político está muy revuelto, la gente acude escasamente al teatro a causa de la crisis y el cine sonoro arrastra al público a las salas oscuras. Es el año de la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, de La Sirena varada, primera obra teatral de Alejandro Casona, el estreno de La Chulapona, de Moreno Torroba, la condena por la madre de Hildegard, el fallecimiento de Santiago Ramón y Cajal, de la Plaza de las Ventas como nuevo coso taurino para Madrid, y una revolución proletaria que se inicia el 4 de octubre y cuyo episodio más grave se centró en Asturias y Cataluña. Madrid amaneció sin comercios, sin prensa, sin Metro ni tranvías… nadie en fábricas ni talleres. Esta huelga revolucionaria marca ya las señales de que nadie se resigna a que sea otro el que ejerza el poder. Con ese ambiente, Pablo Sorozábal parece jugar, con éxito, la carta nostálgica en La del manojo de rosas, inequívoco homenaje al casticismo de La revoltosa. Libretistas y músico volvieron sus ojos a un Madrid más actual y moderno. Sus personajes no dejan de ser una trasposición en el tiempo y su música, sin abandonar la estructura sainetesca ‒pues ahí están las romanzas clásicas o convencionales de bellísima factura para las voces principales, y los aires de mazurka, habanera y pasodoble, así como los ritmos de chotís y la farruca como número cómico‒, le añade con extraordinaria habilidad temas nuevos que hace que la obra adquiera un sentido más de “hoy” que de “ayer”. Un sainete madrileño más urbano y entrañable. El libreto es muy gracioso, y la partitura une a su gracia popular, garbosa e inspirada, un tratamiento orquestal muy moderno.
En esta ocasión el papel de Ascensión es interpretado, con seguridad escénica, por la soprano Vanessa Goikoetxea. Su voz tiene amplitud y regulado volumen que equilibró con su partenaire, el barítono Manel Esteve como Joaquín, de voz centrada; ambos logran dar a sus personajes credibilidad, emoción y delicadeza. Defiende el rol de Ricardo el tenor Gerardo López con suficiencia. Entonada la simpática pareja cómica Capó y Clarita, que asumieron Jesús Álvarez Carrión (tenor-actor) y Nuria García Arrés (soprano). Destacó, como ya lo hiciera en las representaciones de 2020, Ángel Ruiz, quien lució su comicidad desternillante, gracia y desparpajo como Espasa, resabiado personaje que refleja en sus diálogos ese espíritu crítico con la realidad social de la época. Milagros Martín, que en su día fue protagonista como Ascensión, en esta ocasión ocupó el rol de doña Mariana, la madre de Joaquín que, junto a Enrique Baquerizo, don Daniel, dieron muestra de experiencia y sabiduría escénica. El resto del reparto cumplió merecidamente. Ocupó por primera vez el foso, con esta obra emblemática, Alondra de la Parra al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, de la que es titular desde septiembre de este año. Hizo una lectura de la partitura nítida y ajustada. Un “manojo de rosas” que, sin alcanzar la cota de pasadas versiones, se hizo valer. Las ovaciones del público a lo largo de la representación y a su conclusión fueron entusiastas.
Con esta obra el Teatro de la Zarzuela quiso rendir homenaje al director de orquesta Miguel Ángel Gómez Martínez, fallecido el pasado mes de agosto. Este título, La del manojo de rosas, fue dirigida por él (con la misma histórica producción) en diciembre de 2013 y su última aparición en este escenario fue en abril de este año dirigiendo Juan José del maestro Sorozábal.
Manuel García Franco
(fotos: Javier del Real)


