MADRID / Juliet Fraser, tres voces para Feldman

Madrid. CentroCentro. 22-II-2023. Morton Feldman: Three voices. Ciclo Ausencias Juliet Fraser, soprano. Newton Armstrong, electrónica.
Con las manos entrelazadas, en una actitud piadosa, así transcurrió la mayor parte de su presentación en el madrileño escenario de CentroCentro la soprano británica Juliet Fraser. Vino para inaugurar el ciclo de música contemporánea Ausencias que comisarian Lucia Arnaud y Baldur Brönnimann. Y para servir con escrupulosa lealtad al título dado este se abrió con la obra Three voices, escrita en 1982 por Morton Feldman. Una meditativa creación que tiene mucho de abstracto panegírico por el poeta Frank O’Hara y el pintor Philip Guston; amigos de un compositor al que solo le quedarían cinco años de vida (las tres voces del título).
Inmerso por completo en sus obras de mayor duración, Feldman se circunscribió aquí a una extensión aproximada entre los 45 y los 60 minutos. Pocos más de 50 son los que invirtió Fraser en su grabación del año 2016 en el sello Hat Art, idénticos los que se tomó ayer en su presentación en concierto, escrupulosamente obligada por la grabación electrónica de las dos voces (suyas también) que son escuchadas desde los altavoces que la enmarcaron.
Dedicada a Joan LaBarbara, Fraser, en sus muchas realizaciones de la obra, naturalmente recoge la herencia de la estadounidense, pero no se preocupa tanto por anular el vibrato de su voz, dejándolo fluir con cierta espontaneidad y, en cambio, sí que, a diferencia de aquella, realiza un canto del escueto poema de O’Hara, alusivo a la nieve que cae, subrayando las vocales y dando un carácter más tímbrico y textural, también menos discursivo.
Y aunque la música de Three voices sea de tono pausado, lánguido, un punto ambiental y confortable permea sobre ella una sensación de frialdad, de paisaje vacío y mortecino. También sitúa a la cantante, a la que no pide ninguna demanda virtuosa, en una situación de fragilidad, inmersa en una cantinela cíclica y desmayada. Newton Armstrong creó desde el control de la electrónica un clima y un equilibrio sobresaliente y Fraser, una de las mayores especialistas actualmente en el repertorio contemporáneo, llevó la audición a una cota de plena comunidad y recogimiento con el arte de Feldman. Los cálidos e insistentes aplausos que recibió respaldaron el feliz encuentro.
Ismael G. Cabral


