MADRID / In memoriam Luis de Pablo: el encuentro con Vicente Aleixandre

Madrid. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. 17.X.2024. Laia Falcón, soprano, César Arrieta, tenor, Angel Luis Quintana, violonchelo, José Luis Temes, recitador y director. Conjunto vocal e instrumental. Director: José Ramón Encinar. Obras de Luis de Pablo.
El homenaje en memoria de Luis de Pablo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando no solo rememoraba a uno de los principales músicos españoles de la segunda mitad del siglo XX, sino que reponía una de sus mejores obras nacida de su encuentro con la poesía de Vicente Aleixandre: Sonido de la guerra. La cantata es de 1980 y está concebida para soprano y tenor solistas, violonchelo, recitador y un conjunto vocal e instrumental. De Pablo usa cuatro textos del poeta del libro Diálogos del conocimiento en cuatro partes: El brujo, El soldado, El pájaro, El soldado/La alondra. Textos con la guerra al fondo y la muerte presente que tienen una hondura expresiva que el compositor realza muy bien con canto de diversas técnicas, recitados y una presencia aural del conjunto vocal femenino y los instrumentos. Es de esas obras, como ocurre en su Tarde de poetas (1985), en las que De Pablo logra que la mixtura entre voz, palabra y poesía se convierta en un continuo de música de largos matices y logradas expresiones pero que, en el caso de Sonido de la guerra concreta mucho más el espacio del horror mortal de las guerras.
Laia Falcón, soprano, César Arrieta, tenor y José Luis Temes, recitador, cantaron y recitaron los textos con maestría y Ángel Luis Quintana asumió la amplia y compleja parte de violonchelo con esa belleza de sonido y pulcritud técnica que han hecho de él desde hace años uno de los mejores violonchelistas españoles. El conjunto vocal e instrumental estaba muy bien escogido y cumplió con creces su nada fácil cometido. Al frente de todos ellos, José Ramón Encinar, un director que siempre tuvo una absoluta solvencia -y más en este repertorio- lo llevó todo con gran conocimiento y sacó hasta el último matiz de una obra que merecía sin duda esta reposición.
Como inicio, se presentaba un trabajo muy interesante del mismo compositor, la versión, mejor que instrumentación, que realizó en 2001 sobre la Lindaraja de Debussy, obra para dos pianos que se conoció póstumamente. Un trabajo para quince instrumentos que no solamente es una muestra de admiración por el músico francés sino también una demostración de la importancia que el timbre tenía en él, pero no menos en Luis de Pablo, que desarrolla con esta pieza una decantada atmósfera tímbrica. En esta ocasión el grupo instrumental estuvo dirigido con todo rigor y entrega por otro maestro al que la música española sigue debiéndole mucho más de lo que le ha otorgado cicateramente, José Luis Temes, que tanto ha hecho por el patrimonio sonoro español.
La reposición de Sonido de la guerra es una buena noticia y una concluyente demostración de que en nuestra música queda mucho por frecuentar con mayor asiduidad y que las relaciones entre música y poesía han sido muchas veces fructíferas. Cosas que ha entendido el numeroso público asistente, que agradeció con un gran éxito el esfuerzo de todos.
Tomás Marco


