MADRID / Gaëlle Solal inaugura la Temporada 26/27 de la Sociedad Española de la Guitarra

Madrid. Auditorio Manuel de Falla del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. 26-IX-2026. Gaëlle Solal, guitarra. Obras de Falla, Lorca/Gallardo, Granados, Albéniz, Pujol y Rodrigo.
La guitarra está viviendo un momento de esplendor en España. Lo acreditan, por un lado, la labor artística e investigadora cada vez más visible y prestigiosa de los profesionales titulados en nuestros conservatorios y universidades y, por otro, la gran cantidad de festivales, certámenes, ciclos de conciertos, cursos y todo tipo de citas en torno a ella que se programan cada año, algunos ya consagrados y con décadas de andadura y otros que van surgiendo aquí o allá donde la guitarra también ilusiona y puede llegar a convertirse en el activo cultural y social que en tantos lugares ha demostrado ser. Además, estos eventos, la mayoría con participación y alcance internacional, proporcionan oportunidades para la interacción entre intérpretes, profesores, estudiantes, aficionados, compositores, musicólogos, gestores culturales, así como el público en general, y favorecen la creación de redes personales e institucionales muy valiosas. La lista, que también se nutre de los instrumentos históricos de cuerda pulsada y la guitarra flamenca de concierto, se extiende por toda la geografía española y, a día de hoy, abarca un buen número de localidades, ya sean grandes centros urbanos o rincones más modestos; lo cual demuestra el vivo interés por el instrumento y su fortaleza.
En este sentido, hoy queremos destacar la temporada de la Sociedad Española de la Guitarra, una de las más longevas. El ciclo 2026-2027 constará, entre otras actividades, de nueve conciertos que tendrán lugar en el Auditorio Manuel de Falla del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y se suelen emitir también por internet en streaming o en diferido. Un año más, esta sociedad ha propuesto un elenco de intérpretes con importantes distinciones, premios y logros profesionales en su haber. Como viene siendo costumbre, algunos de ellos ya han desplegado carreras internacionales sólidas; otros son jóvenes que están destacando en concursos y escenarios de renombre y serán los verdaderos protagonistas en un futuro cercano, y otros desarrollan su actividad también en el ámbito local. Estos últimos nos parece que han sido incluidos con gran acierto, pues merecen un cuidado especial siempre, considerando lo necesario que resulta su impacto para crear o dinamizar el tejido cultural próximo que todo lo sostiene. Los socios y simpatizantes de la SEG saben que será una oportunidad única para disfrutar del trabajo de guitarristas como Haruna Miyagawa, Sanja Plohl, el Dúo L’Encouragement de Herminia Navarro y Pablo Rioja, Pedro Jesús Gómez, Antoine Guerrero, Christopher Avilez o Yuri Santangelo. Todos los conciertos están abiertos al público y son de entrada libre hasta completar aforo.
Además de estos nombres, el ciclo fue inaugurado por Gaëlle Solal el pasado sábado, 26 de septiembre, y lo clausurará el Dúo Joncol, formado por Britta Schmitt y Carles Guisado, el 25 de abril.
El concierto de Gaëlle Solal, guitarrista francesa con una amplia trayectoria profesional, demostró que la programación de la SEG sigue ilusionando a socios y público en general cada año y cumplió con las expectativas de una audiencia perfectamente conocedora del repertorio, cuyo grado de exigencia es siempre prueba de fuego para cualquier guitarrista.

El programa elegido, Falla, Lorca/Gallardo, Granados, Albéniz, Pujol y Rodrigo, le hacía honor sin duda al público, a la sociedad anfitriona y al auditorio en el que tocó: al público, porque al menos una parte muy probablemente haya estudiado, interpretado o escuchado en familia algunas de las partituras del programa; a la SEG, porque se mantiene como referente internacional de la tradición guitarrística española y, no en vano, su alcance trasciende fronteras y abarca los múltiples aspectos de la guitarra actual también a través de su revista Roseta, y al auditorio, porque la figura de Manuel de Falla, que le da nombre, confiere por sí misma al conjunto de autores interpretados una gran coherencia simbólica.
Además, con este repertorio, Solal también honraba su paso por España en los años 2000, pues efectivamente aquí se instaló, aprobó oposiciones, desempeñó la docencia en los Conservatorios Superiores de Córdoba y Sevilla y vivió durante varios años.
La guitarra que utilizó fue una Hermann Hauser I, construida en 1928. Miguel Llobet y Andrés Segovia tuvieron guitarras de este célebre guitarrero alemán a quien habían animado a explorar los logros de Antonio de Torres y Manuel Ramírez respectivamente. Se trata, por tanto, de un instrumento histórico particularmente conectado con el programa, cuya utilización le dio al acto una dimensión especial, pues su sonido y la belleza de su timbre ayudaban a sumergirse en la estética de la época.
Casi todos los títulos parecían estar ordenados a modo de suites bajo el nombre de cada compositor y su organización mostraba una coherencia deliberada. Solal dijo al público que no era necesario guardar ningún protocolo de silencio entre las piezas aunque estuvieran agrupadas; sin embargo dio a entender que el programa lo había estructurado en tres bloques: Falla-Lorca/Gallardo, Granados-Albéniz y Pujol-Rodrigo.
Nos llamó inmediatamente la atención que daba comienzo con el Homenaje a Debussy de Falla y finalizaba con el Homenaje a Falla de Rodrigo, con el peculiar encadenamiento resultante de estos tres compositores. Hay además en ambas obras una correlación de elementos rítmico-armónicos, recursos expresivos e introspección compositiva que les permite aportar un cierto sentido cíclico al abrir y cerrar respectivamente el programa y, por tanto, enmarcar a todas las demás. Esta lógica contrastó con algunas sensaciones cruzadas que nos produjo la escucha del Homenaje a Debussy para empezar el concierto, debido a la gran exigencia de atención y escucha profunda que requieren su complejidad y la elocuencia de sus detalles -tan en el ámbito de lo espiritual-. La “Danza del molinero” de El sombrero de tres picos y la “Danza del fuego fatuo” de El amor brujo completaron el socorrido y siempre eficaz “tríptico”, que a menudo hemos escuchado precisamente con el Homenaje a Debussy en el medio.

Completó este primer bloque una selección de piezas para guitarra sola que, bajo el titulo Lorca Suite, José María Gallardo del Rey escribió a modo de fantasías sobre las Canciones españolas antiguas de Federico García Lorca. Esta suite constituye un cuidado trabajo de composición libre y personal a partir de los materiales melódico-armónicos de Lorca y la Argentinita (entre otros, como en el caso de El vito), tan ampliamente difundidos y versionados desde su grabación original para La Voz de su Amo de 1931. Su particularidad es que sus posibles marcos de referencia procedentes de la tradición oral desempeñaron también un rol fundamental en su creación. Estas propuestas del maestro Gallardo del Rey suponen una gran aportación al repertorio desde su conocimiento profundo y claramente excepcional de la guitarra clásica y de la flamenca. No es de extrañar que Solal quisiera incluirlas en este programa. Fueron cuatro concretamente, “Anda jaleo”, “Las tres morillas”, “Los cuatro muleros” y “El vito”.
Las cinco transcripciones de Miguel Llobet, Andrés Segovia y Manuel Barrueco que interpretó a continuación, Danza española n.º 5, de Granados, seguida de algunos de los hitos “con alma de guitarra” de Albéniz, según comentó, como Mallorca, Granada, Cádiz y Torre Bermeja, formaron el bloque central. Aunque Solal no había escatimado en absoluto en el peso y la dificultad del bloque inicial, estas piezas, por su fama y consideración, parecieron elevar notablemente las expectativas y la aceptación, según evidenciaron los aplausos con que fueron premiadas.
El tercer y último bloque, consistió en las espectaculares Tres piezas españolas (“Tonadilla”, “Tango” y “Guajira”) de Emilio Pujol, seguidas de las no menos impactantes En los trigales e Invocación y danza, de Joaquín Rodrigo. Esta última cerraba el programa con ese sentido cíclico anteriormente mencionado, que dejaba la impresión de haber regresado de alguna manera al principio, después de haber realizado un viaje musical cargado de emociones por regiones colindantes o muy próximas, pero cada una con sus propias peculiaridades y atractivos. Gaëlle Solal había ido creando un clima muy grato también a través de sus comentarios en un perfecto español y de su simpatía natural y espontánea. Los aplausos finales lo reflejaron reclamando una obra más fuera de programa; Solal eligió Capricho catalán de Albéniz, tras la cual el público, claramente satisfecho, correspondió con otra larga ovación.

La actividad guitarrística en España bien puede estar en el punto de mira de los círculos artísticos y académicos internacionales, gracias al empeño, tan tenaz como meticuloso, de numerosas entidades y personas que trabajan a diario con magníficos resultados. Tal es el caso de la Sociedad Española de la Guitarra que, con su flamante agenda, buen hacer y una trayectoria que supera los tres cuartos de siglo, sigue fortaleciendo la guitarra y creando vida en torno a ella, como se demostró el pasado sábado con el concierto inaugural de su temporada a cargo de Gaëlle Solal.
Jesús Saiz Huedo
Foto: Mario Antón Lobo


