MADRID / Festival COMA 21: Una inauguración brillante

MADRID / Festival COMA 21: Una inauguración brillante

MADRID. Teatros del Canal. 5 de septiembre 2021 / Arzamendi: Psyqué y De los amores de Don Quijote; Manchado : Soledad Sonora y Estudio n.1. Laura Sierra, piano.

La XXIII edición del COMA, el Festival de Música Contemporánea de la Comunidad de Madrid que organiza la asociación de los compositores de la región, ha empezado de manera muy brillante pues se juntaban tres figuras musicales de primera calidad que figuraban allí por sus muchos méritos profesionales sin necesidad de cubrir cuota alguna.  Dos compositoras de importancia y una grandísima pianista que ofrecieron un programa coherente, interesante y de enorme categoría.

Laura Sierra [en la foto] es una pianista de una envergadura fuera de serie pues aúna una extraordinaria técnica, en la que se insertan también elementos de las técnicas extendidas modernas, con una gran capacidad para adentrarse en las obras y verterlas hacia el auditor con plena veracidad, garantía y perfección. Su actuación fue modélica y en muchos momentos arrebató al público que, por cierto, llenaba el aforo permitido de la Sala Verde del Canal. Toda una lección de lo que cualquier joven artista de la interpretación puede (y debería) hacer con la música de su tiempo.

La madrileña Marisa Manchado (1956) es una de las figuras relevantes de la composición en una promoción en la que hay excelentes creadores. Su Soledad sonora de 2004 es una obra de experiencia vital y de esa capacidad que la música puede llegar a tener para transformar la vivencia en transmisión artística. Obra sólidamente estructurada, aporta una personal presencia de una expresión directa que emerge desde una concepción tan abstracta como lo es toda música, pero capaz de concitar emociones. Por su parte, la obra de estreno, Estudio n.1, que parte del primer estudio chopiniano no como un uso de material prestado sino como una verdadera intertextualidad, es una obra brillante, vital y realmente muy bien hecha.

La guipuzcoana Beatriz Arzamendi (1961) es sin duda una gran personalidad compositiva capaz de dar visiones personales de problemas creativos muy de hoy. Precisamente sus dos obras tenían también una marcada intertextualidad. Así, la ya conocida De los amores de Don Quijote que glosa tres figuras cervantinas (Dulcinea, Aldonza y Altisidora) y que es una obra capaz de momentos muy líricos, pero donde se trasluce siempre esa energía y nervio de que la autora está bien provista. Se estrenaba otra excelente obra, Psyqué, cuya la deriva intertextual se origina en un cuadro de la pintora impresionista Berthe Morisot del que la compositora glosa siete elementos que le interesan. No es una obra impresionista, tampoco descriptiva, sino una visión muy personal de algo que le ha llama la atención y a partir de lo cual, crea. Gran empleo del color instrumental y del cruce entre timbres y metros y siempre ese plus energético de las obras de esta compositora que logra una obra muy rotunda y de rara perfección.

Todas las obras tuvieron en Laura Sierra una interpretación verdaderamente memorable que hizo de este concierto uno de los comienzos más logrados en la historia del COMA y del que se vio que el público disfrutaba de verdad, algo que no se puede decir de todos los conciertos, sean o no de música actual.