MADRID / Ensemble Connect, ¡escuchad más a los padres!

Madrid. Auditorio 400 del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 4-XI-2024. Ciclo 20/21 del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM). Ensemble Connect. Obras de Figgis-Vizueta, Mazzoli, Simon y Reich.
Quizás sea empezar con discordia estas líneas, pero, ¿qué pensarían los miembros del Ensemble Connect sentados entre el público mientras sus compañeros, en el escenario, interpretaban Different trains (1988) de Steve Reich (1936)? Tal vez que sus colegas se habían llevado el premio gordo del programa, ojalá que hay que meditar mejor a qué músicas se le dedican esfuerzos y altavoces. Escuchar más a los padres (sobre todo cuando las músicas de estos todavía no han sido bien difundidas siempre es un acierto, sin perjuicio de saber escudriñar lo bueno que se está creando ahora mismo, lo que no es nada fácil).
Viene esto a colación del endeble ramillete de obras que precedió a la gran página del minimalista Reich. El jovencísimo conjunto neoyorkino, ligado al Carnegie Hall mediante un programa formativo (que también sumo, en esta cita, a alumnos de la Escuela Superior de Música Reina Sofía), interpretó con apreciable entusiasmo y con una solvencia -¡y cohesión!- muy por encima de lo que cabría esperarse de un ensemble de estas características. Así se percibió, por ejemplo, en el quinteto de vientos Giants (2023), de Carlos Simon (1986), cinco piezas de carácter al respecto de identidades diversas, de Bessie Smith a Herbie Hancock, de Maya Angelou a Cornel West. Música, esta, virtuosa y animada con la que los solistas disfrutaron (formidable el trompa Ryan Dresen y la flautista Catherine Boyack) pero tozudamente epidérmica y olvidable. Algo peor cuando se empecinaba en arengar con zurriagazos jazzeros, mejor en cambio en los pasajes en los que el contrapunto tomaba los pentagramas y casi parecíamos estar ante los amables títulos de crédito de alguna banda sonora de Thomas Newman.
Missy Mazzoli (1980) es una sagaz creadora que hace una música vistosa, esto es indudable escuchando la pieza presentada, Still life with avalanche (2008). Escribe con destreza y sabe extraer colores y timbres que hacen cosquillas en las cócleas, como esa hilazón entre armónicas y piano, o esos golpes sincopados en la batería. Una pieza como esta, con la que tanto pareció recrearse el excelente percusionista del grupo, Oliver Xu, y tan profundamente americana es (en la amplitud del continente) puede hasta tatarearse. Pero ya está, ¿cuántas veces habíamos estado aquí antes? Lástima que la compositora Inti Figgis-Vizueta (1993) descabalgara su obra con una cascada de notas en el piano que rompe el sensacional clima de los primeros minutos de Seven sisters paint the earth (2023). Lo que parecía ser una partitura inspirada por el nuevo microtonalismo, también por esa hornada de autores que trabajan en una nueva quietud feldmaniana, se descompuso en una pieza que tantea posibilidades estéticas sin definirse, demasiado insegura de sí misma. Pero no escatimemos en los interpretativo, qué bien sonó el Ensemble Connect y qué forma de defender lo que tenían por delante.
En el plato grande, grandísimo, los Different trains, la cinta electrónica estuvo un poco por debajo de lo ideal, pero no restó fuelle a una ejecución bien armada y, sobre todo, en la que resaltaban las horas de trabajo que traía encima. Aunque el comienzo no fue el mejor, algo alicaído, pronto se hicieron con las texturas abigarradas y dialogaron óptimamente con la cinta, acertando en el carácter onomatopéyico de unas narraciones que se imitan desde los instrumentos. Mientras la obra seguía irradiándose y conforme más se avanzaba en ella, el sonido de los músicos del Connect se hacía con un pulso pleno, también con una identidad propia (esta pieza hace mucho que ya no es exclusiva propiedad del Kronos Quartet) escarbando especialmente bien en las densidades oscuras del segundo movimiento.
Ismael G. Cabral
(fotos: Rafa Martín / CNDM)


