MADRID / El ciclo VANG receta el bálsamo Harry Partch

Madrid. CentroCentro. 24-IV-2025. VANG. Músicas en Vanguardia. Scordatura Ensemble & The Amsterdam Partch Project. Obras de Tenney y Partch.
La música de Harry Partch (1901-1974) es de una de las grandes tapadas del siglo XX. Que pasara esto era comprensible, él mismo lo entendería. Excéntrico y seguro de que la música occidental, tras Pierrot Lunaire, había dado cuanto tenía que dar, buscó otras fuentes, nuevos públicos y una difusión que debía darse al margen de la tradicional sala de conciertos. En esto incluso fue más lejos que su coetáneo John Cage, más erudito y también más sabio a la hora de saber cómo hacer negocio con sus muchas revoluciones.
El ciclo VANG que se desarrolla en CentroCentro suma otro tanto a su historia reivindicando a esta figura distinguida y honesta como pocas. Porque la música de Partch destila una sencillez y una honradez que supera la prueba del algodón; opera como un magnífico bálsamo de oídos, como una receta frente a tantas otras expresiones artísticas maravillosas, pero mucho más encriptadas.
Su mundo fue el de la percusión y el de la voz, el de los instrumentos inventados a partir de materiales de desecho. Desde ellos concibió formidables ciclos y obras de teatro musical ambiciosas en las que, con la necesaria dosis de hipismo, la música invocaba la tragedia griega y unos timbres exóticos novedosos en su tiempo. Sin embargo, los cuatro músicos del Scordatura Ensemble y The Amsterdam Partch Project plantearon una reivindicación del compositor e inventor norteamericano desde una perspectiva aún más inédita; piezas tempranas en preparaciones (del propio autor) para muy pocos instrumentos.
El resultado, ya desde la inicial The rose, de 1942; es la de una música extrañísima y deliciosa donde se entrecruzan, y de qué manera, géneros de lo popular como el pop, el country y la técnica del crooner. Todo ello enrarecido por las escalas en microtonos del chromelodeon (una especie de armonio preparado tocado por Reinier van Houdt). Dark brother fue una de las piezas más intensas, en las antípodas de lo tecnológico, hija como lo fue su creador, Partch, de la gran depresión americana; en ella resonó la voz austera de Chris Rainier, también la enorme kithara tañida por Alfrun Schmid, traída como el resto del instrumental en un largo viaje por carretera desde los Países Bajos.
Hay piezas que el tiempo las ha herido algo más, caso de las canciones de la serie Seventeen lyrics by Li Po, todavía más tempranas (1930), donde aún existió alguna tentación lírica en la voz; mientras que Barstow, con su parquedad rítmica y esos arrebatos canoros tan blues mantienen el tipo, pellizcan y hacen feliz por lo espartano de la propuesta; por su viveza, como si fueran de ahora mismo.
El concierto comenzó con otro compositor estadounidense al que hacer justicia, James Tenney (1934-2006). Su Harmonium #1 es un estudio sobre las resonancias con sombra electrónica y batimientos leves que conculcan frecuencias cercanas; un sereno iniciar del concierto, primer acercamiento a los instrumentos de Partch.
Ismael G. Cabral


