MADRID / Damas y diosas en el Museo Arqueológico

MADRID / Damas y diosas en el Museo Arqueológico

Madrid. Salón de Actos del Museo Arqueológico Nacional.13 marzo 2021 / Alicia Díaz de la Fuente: Venus en bronce, Laura Vega: La consagración del perfume, Carmen Verdú: Sehem, Raquel Quiaro: Afrodita, la consolidación de la espuma, Carme Fernández Vidal: Dama de Eivissa. Poemas de Nuria Ruiz de Viñaspre. Grupo de Percusión Las Moiras. Dirección artística: Teresa Catalán.

Excelente idea del Museo Arqueológico Nacional, en colaboración con Ellas Crean, la de pedir a cinco notables compositoras obras sobre piezas femeninas de su gran colección. Ello ha dado lugar a un hermoso espectáculo, muy bien diseñado artísticamente por Teresa Catalán, en el que las piezas se iban engarzando con poemas de Nuria Ruiz de Viñaspre y las esculturas se proyectaban con movimiento y perfecta técnica sobre las intérpretes. Un resultado muy satisfactorio al que contribuyó sin duda, el que las piezas tenían calidad y estaban muy bien ejecutadas.

Alicia Díaz de la Fuente en Venus en bronce trata una Venus romana del siglo I con ese rigor estructural que la caracteriza y emplea incluso frases de los versos con las intérpretes en un ejercicio sugerente que ha practicado otras veces y que constituye un conjunto verdaderamente sólido de composición comprometida. En La consagración del perfume, la canaria Laura Vega trata a la Dama de Galera, una Astarté fenicia en alabastro del siglo VIII a.c. con una original textura que trata de manera muy personal las repeticiones y las analogías dando una atractiva pátina sonora a la estatua. Carmen Verdú en Sehem se plantea la evocación de la diosa egipcia Bastet con un trabajo centrado en los desplazamientos métricos que se convierten en estructura capaz de integrar lo irregular con lo regular de una manera convincente y sensible. La venezolana Raquel Quiaro en Afrodita, la consolidación de la espuma se acerca a una terracota del siglo II a.c. en la que los aspectos marítimos, pero también los terrestres, de la figura están muy bien tratados. El espectáculo terminaba con una obra muy rotunda, de extraordinaria calidad, Dama de Eivissa sobre una terracota púnica de Tanit del siglo III a.c. escrita por la mallorquina Carme Fernández Vidal en forma de díptico que nos ofrece dos visiones diferentes, pero complementarias ,de un aspecto ritual de la música que resulta tan ancestral como contemporáneo. Verdaderamente bien hecha es como un encantamiento sonoro que nos envuelve y nos lanza hacia el pasado con recursos de hoy hacia el futuro.

Todo el concierto estuvo a cargo del esforzado grupo de percusión Las Moiras, integrado por María Berenguer, Marina Lafarga y Nerea Vera, que no solo son unas magníficas percusionistas, sino que hacen música sensible y matizada con una irreprochable capacidad técnica pero también con una proyección expresiva que llega al espectador. Obras, interpretación y espectáculo eran de primera calidad y no era importante tanto el que fuera un concierto de autoras e intérpretes femeninas, sino que allí había auténtica creación y música de verdad. A todo esto hay que añadir que el mero hecho de que un museo arqueológico se plantee cosas así es muy positivo para el cruce de artes y de ideas, para la música, y para la propia concepción y proyección moderna del museo.