MADRID / COMA 26: El encanto sonoro de la percusión

Madrid. Teatros del Canal. Sala Negra. 6-X-26. Joan Castelló y Geni Uñón, percusión. Obras de Galiano, Martín Fernández, Moreno, Díaz de la Fuente y Escorcio.
Sin duda fue la percusión la especialidad instrumental que más evolucionó a lo largo del siglo XX. Desde la pionera Ionisation de Varese a los espectaculares Percusionistas de Strasbourg o Persephassa de Xenakis, la velocidad del camino da vértigo y no hay compositor que se haya sustraído a su encanto. Incluso ese encanto es tal que composiciones que con otros instrumentos parecerían mediocres, en la percusión emergen con mucha más dignidad.
El festival COMA 26 ha dedicado un concierto a esta especialidad, pues no en vano España puede ofrecer una copiosa cantidad de grandes intérpretes de este tipo y los dos que actuaron eran de enorme calidad. Joan Castelló y Geni Uñón son dos percusionistas excelentes dotados de una técnica precisa, una limpieza fuera de serie y un criterio musical verdaderamente encomiable. En dúo o también en intervenciones solistas demostraron que dominan el numeroso material que exhibían y que era de primera calidad.
El programa ofrecía dos obras en estreno absoluto. Juan Galiano (1979) trata en su Escila y Caridis el pasaje que describe La Odisea de la travesía del estrecho de Mesina evocándolo a través de un despliegue de instrumentos de láminas por un lado y de parches por otro. No es una descripción, sino una pista que se convierte en una travesía a través de la forma y los timbres con un real interés. Por su parte, Miguel Martín Fernández (1982) estrenaba Kafka, una obra sobre tres cuentos del escritor checo cada uno de los cuales sugiere una acción kafkiana desplegada con refinamiento instrumental de acuerdo al contenido de los relatos.
El resto de las obras estaban ya estrenadas, pero no muy tocadas. Alejandro Moreno (1965) desarrolla en su Otro paseo por el Gambullón las experiencias sonoras que le sugieren un recorrido del sendero de ese nombre de Salobreña, no tanto como descripción como en calidad de experiencia personal. Por su parte, el venezolano Ricardo Escorcio (1988) usa en su Estudio Rucanero elementos del merengue venezolano con una técnica donde lo repetitivo conduce de lo métrico a lo tímbrico.
Alicia Díaz de la Fuente (1967) es uno de los valores más seguros de la composición en su generación. Poseedora de una técnica impecable, arriesga siempre buscando algo nuevo en la selva de las posibilidades musicales de hoy. Umbrales es una obra hermosa que parte de una proposición espectral pero manejada muy personalmente con una marimba y ocasional pequeña percusión. La estructura es muy definida y le permite un trabajo de colores donde lo tímbrico y lo armónico resultan hermanados en un todo muy musical. Magníficamente tocada, la obra lució en toda su bella modernidad pues si alguna virtud tiene su estilo compositivo es el saber investigar sin ocultar la belleza. En este caso la de la percusión.
Joan Castelló y Geni Uñón desarrollaron un concierto que, siendo muy variado en su programa, interpretativamente rayó en alturas espectaculares. No en vano la percusión es ahora un valor seguro.
Tomás Marco
(fotos: Juan Vicente Chuliá)


