MADRID / Ausiàs Parejo, un gran guitarrista y una nueva mirada a Falla

Madrid. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. 5-X-2026. Festival Internacional de Guitarra Joaquín Rodrigo. Ausiàs Parejo, guitarra. Obras de Milán, Sanz, Rodrigo, Ruiz Pipó y Falla.
Bajo el manto de la European Guitar Foundation y la Fundación Alhambra Guitarras, se celebra el Festival Internacional de Guitarra Joaquín Rodrigo que inició esta edición con un recital de auténtico lujo. Con palabras introductorias de José Luis Ruiz del Puerto, codirector del festival, se presentaba a uno de los talentos jóvenes que más han destacado en la interpretación guitarrística actual. Se trataba del valenciano Ausiàs Parejo, que ha arrasado en los últimos concursos internacionales del instrumento y que no solo es un excepcional guitarrista sino un músico integral.
Parejo posee una técnica asombrosa que le convierte en un virtuoso con la capacidad instrumental comparable a la de los mayores solistas de cualquier otro instrumento. Afinación clara y limpia, capacidad de agilidades perfectamente equilibradas y dominio de los recursos materiales del instrumento hacen de él un virtuoso, pero su talento expresivo, su comprensión de las estructuras de lo que toca, y el no considerar la técnica como un vehículo de exhibición sino como una capacidad de dominio para hacer verdadera música, lo convierten en un artista muy notable.
Comenzó su recital con ese tesoro que es la vihuela renacentista, representada aquí por las Fantasías VIII y XXII del libro El Maestro de Luys de Milán, expuestas con calidad y mimo sonoro. Luego sonaron las Danza españolas de Gaspar Sanz en adaptación del propio intérprete, precedidas por la Tocata con la que Monteverdi abre su Orfeo.Y tratándose de un festival que lleva el nombre de Joaquín Rodrigo, no podía faltar la música de este maestro presente con una de sus mejores piezas guitarrísticas: Invocación y danza, que ya entra en la guitarra del siglo XX.
Manuel de Falla solo escribió una pieza para guitarra, el Homenaje a Debussy, aquí tocada enlazando con la Nenia de Ruiz Pipó, y muchas de sus obras fueron transcritas para muy diversos instrumentos, con su aquiescencia, por diversos intérpretes. El propio Rubinstein interpretaba transcripciones de El amor brujo con más frecuencia que sus obras pianísticas puras. Y es precisamente esta obra al completo la que Parejo presentaba en una transcripción propia. La tarea no era nada fácil, pero hay que convenir en que la ha llevado a cabo con notables resultados. Trece números han sido convertidos en música para guitarra de calidad, en la que el arreglista ha procurado conservar todo el mensaje musical de Falla. Y lo ha conseguido plenamente. Al mismo tiempo ha procurado adaptar todo ello a un lenguaje guitarrístico y también ha conseguido hacerlo con certeza. Parejo ofrece así al repertorio de guitarra una obra importante del mayor de los compositores españoles del siglo XX. No es una obra fácil, aunque por la manera extraordinaria en que la tocó parecía que estaba al alcance de cualquiera. No es así. Es música de primera calidad de un gran Maestro, perfectamente transcrita y de natural dificultad. Ausiàs Parejo obtuvo un extraordinario éxito al que correspondió con la Ráfaga de Joaquín Turina como bis. Parejo es ya sin duda una figura de su instrumento.
Tomás Marco


