‘Love Life’, un musical tan desconocido como fundamental de Kurt Weill

WEILL:
Love Life (A Vaudeville in Two Parts). Solistas. Opera North Orchestra & Chorus. Dir.: James Holmes. CAPRICCIO (2 CD)
Llama la atención en mi escritorio un CD que incluye un fallido musical de Broadway escrito por el gran Kurt Weill. Tras leer en las notas de carpetilla que el autor lo consideraba «lleno de posibilidades para el teatro no realista», cancelo todas las llamadas.
Weill y el libretista Alan Jay Lerner tuvieron la idea de trazar un mapa del matrimonio y la vida laboral estadounidenses desde 1791 hasta 1948, un plan demasiado ambicioso para Broadway. El espectáculo cerró tras solo siete meses en cartel y no volvió a representarse durante siete décadas, hasta que se reestrenó en Alemania en 2017 y se interpretó en versión de concierto en Leeds a principios de este año.
Love Life tenía muchos obstáculos en su contra: un extenso número autónomo en el primer acto llamado «Economics», un madrigal inglés como preludio a la segunda parte, por no mencionar un ballet sobre el divorcio que danzaba sobre la cuerda floja del sueño americano. La suma de sus 47 partes diferentes resultó a la postre letal, y la contratación a la desesperada de Elia Kazan como director, cuando tenía otros dos espectáculos entre manos, no ayudó en nada. Weill murió 18 meses después y Lerner continuó con My Fair Lady.
Opera North ha juntado una orquesta de proporciones mozartianas para esta importante recuperación, tratando la partitura como si fuera una continuación de Street Scene, uno de los grandes éxitos de Weill. James Holmes dirige bien a pesar de ciertos desequilibrios y algunas arias son realmente conmovedoras. «Is It him Or Is It Me?» es Weill en estado puro, como «I’m a Stranger Here Myself», solo que con unas buenas dosis de cinismo añadido. Stephanie Corley y Quirin de Lang lo dan todo en unos papeles protagonistas a los que, sin embargo, les falta definición. Es como si Berlín se encontrara con Brooklyn en un tablero de dibujo que nunca acaba de hallar su justo equilibrio.
Dicho esto, Love Life se antoja esencial en la obra de Weill. Stephen Sondheim la calificó de «útil» para su propio desarrollo, lo cual es un eufemismo. Love Life fue fundamental para Sondheim. Sin ella, no existirían Company, Merrily o Pacific Overtures. Es el comienzo de algo nuevo. Opera North merece un Tony por este logro.
Norman Lebrecht


