Los viejos de siempre que controlan el cotarro

Los viejos de siempre que controlan el cotarro

El intendente del Maggio Musicale Fiorentino Alexander Pereira ha realizado unas declaraciones a Musical America en las que explica los motivos que le han llevado a contratar a James Levine para dirigir en Florencia. Estas son algunas de sus palabras:

Siempre trato de proteger a la gente que está demonizada. Con razón o sin ella, así es como soy. Él [Levine] ha sido silenciado durante mucho tiempo, después de haber realizado una gran contribución a la música, y creo que el mundo musical necesita escucharlo.

Apenas una sola palabra de todo esto suena a verdad.

1 Levine no ha sido demonizado. Ha sido despedido del Met después de que una investigación legal verificara las acusaciones de acoso sexual vertidas contra él. Dos o tres equipos policiales tenían casos archivados pero no pudieron presentar cargos a causa de la prescripción.

2 Peter Gelb llevaba mucho tiempo instando a la junta directiva del Met a que se deshiciera de Levine, cuya batuta se había vuelto en los últimos tiempos tan vacilante que había provocado protestas de los músicos de la orquesta.

3 Nadie necesita escucharlo. El tiempo de Levine ya ha pasado. Hoy existen al menos cien jóvenes directores que podrían sin duda ofrecer lecturas más vívidas de las obras que Levine ha reservado para interpretar en Florencia, y que podrían pasar de allí a cosas más grandes.

Entonces, ¿por qué ha contratado Pereira a Levine para Florencia, con el apoyo entusiasta, además, de su director musical Zubin Mehta?

Porque Pereira, de 72 años, y Mehta, de 84, viven de los recuerdos, algo muy propio de los ancianos. Pertenecen a una camarilla que se ha repartido el circuito principal de la dirección de orquesta durante décadas, y están más que dispuestos a proteger a uno de los suyos. Levine no añadirá ni una sola venta en la taquilla del Maggio Musicale florentino, donde hace mucho tiempo que se le ha olvidado. Todo lo que conseguirá su inclusión en el programa será crear un alboroto en torno al propio Pereira en tanto que distribuidor de influencias. Pero es el tipo de alboroto equivocado: el estertor final de un cisne moribundo.