Llorenç Caballero, director de Ibermúsica

Llorenç Caballero, director de Ibermúsica

Fue cocinero antes que fraile y conoce bien lo que pasa en la cocina. Con Llorenç Caballero Pàmies (Barcelona, 1962) el refranero se cumple. Formado como músico de orquesta entre Barcelona y varias ciudades holandesas, desvió progresivamente su camino hacia la gestión. A partir de 1990, asume la dirección artística de la Orquesta de Cadaqués y la convierte en un conjunto estable e internacional. Funda un concurso para directores, un sello discográfico y una editorial de música. Pero también compagina la gestión privada con la pública, tras convertirse en el primer director artístico de la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE). Y hace cinco años acude al rescate de Ibermúsica, la principal y más antigua promotora de conciertos de música clásica en España, cuya dirección comparte con su histórico fundador, Alfonso Aijón. Pero, en diciembre pasado, Caballero anunció “un periodo de descanso y reflexión” para la Orquesta de Cadaqués. Un cese de actividades que no quiere convertir en su disolución definitiva tras más de treinta años de actividad. Scherzo habló con él coincidiendo con los conciertos de despedida de la formación en Zaragoza, Barcelona y Madrid. Y tratamos de las glorias del pasado, las dificultades del presente y los retos del futuro.

(…) ¿Cómo fue su llegada a Ibermúsica, en 2015, que hoy dirige junto a Alfonso Aijón?

Mi relación con Alfonso Aijón empezó en 1991. Y nos unió desde el principio una estrecha amistad. Es imposible no llevarse bien con alguien como Alfonso. Curiosamente, me pidió entrar en Ibermúsica ya en 2001, pero no llegamos a un acuerdo. No obstante, seguimos siendo excelentes amigos. Y la segunda vez, en 2015, nos pusimos de acuerdo en un solo día. Fue algo natural, pues llevábamos años explorando posibilidades. Mi desembarco en Ibermúsica ha sido muy fácil, pues Alfonso tiene un equipo excelente. Y todo parece sencillo después de sacar adelante la Orquesta de Cadaqués.

De hecho, le iba a preguntar por las razones del “periodo de descanso y reflexión” de la Orquesta de Cadaqués.

Le diré que la crisis lo ha trastocado todo. Y las cosas se han puesto cada vez más difíciles. Nos planteamos parar con la Orquesta de Cadaqués hace un año y medio, aunque teníamos ya alguna cosa apalabrada para 2020. Decidimos cumplir con todos los compromisos hasta diciembre de 2019, un año en el que hemos actuado en siete países. Pero no se trata de cerrar la empresa, sino de parar. Después de treinta años, llevaba tiempo pensando que esto necesita otro enfoque y otra energía. Parar así nos ha permitido hacer las cosas de forma correcta, al poder avisar a todos los músicos con tiempo y cumplir con todos los pagos. Sería estupendo que alguien quisiera reactivar la orquesta, pero no seré yo, pues mi etapa ha terminado.

Entiendo que se centrará en Ibermúsica que hoy está inmersa en la celebración de sus 50 años con dos excelentes temporadas. Pero ¿cuál es su idea de futuro al frente de Ibermúsica? ¿Cuál será su proyecto a largo plazo?

Los pilares de Ibermúsica han sido siempre sus temporadas en Madrid. Y ahora también en Barcelona con BCN Clàssics. Pero mi idea para Ibermúsica es conseguir hacerla verdaderamente internacional. Me refiero a que ha sido una importadora de las mejores orquestas y los mejores artistas de fuera que se han presentado en España. La intención es mantener esto, por supuesto, pero también poder exportar y representar artistas en todo el mundo. En los últimos años hemos creado muchos vínculos con América del Sur y llevamos varios artistas en España, Portugal y Latinoamérica, como al pianista Javier Perianes. Y ahora queremos empezar a llevar artistas a nivel mundial. Tenemos a pianistas como Denis Kozhukhin y Nikolai Demidenko, pero también directores como Josep Vicent, Lucas Macías y Diego Martin-Etxebarria. La idea es aplicar en España el sistema de las agencias británicas, como Harrison Parrott, que operan en todo el mundo, a diferencia de las españolas que tan sólo operan aquí. Es un cambio de mentalidad. Además, ahora tenemos más orquestas y artistas españoles para exportar, y también contribuir a que puedan lanzarse fuera.

(Extracto de la entrevista publicada en el nº 359 de SCHERZO, de febrero de 2020)

[Foto: Rafa Martín]