Las últimas composiciones para orquesta de Telemann por Michael Schneider

TELEMANN:
Schwanengesang. Oberturas. Divertimentos. Sinfonia melodica. Sinfonía divertimento. Fanfarria. La Stagione Frankfurt. Director: Michael Schneider. CPO (2 CD)
Bajo el evocador título El canto del cisne, CPO nos propone visitar el Convoluto T6, una colección de manuscritos custodiada por Georg Michael Telemann, nieto de Georg Philipp. Se trata de nueve composiciones orquestales —cinco oberturas, dos sinfonías y dos divertimentos— que Telemann compuso para Luis VIII, landgrave de Darmstadt, entre 1762 y 1766 (nuestro compositor muere en 1767). Se trata, por tanto, de las últimas composiciones para orquesta que salieron de la pluma del genio de Magdeburgo.
A diferencia de conspicuos reaccionarios musicales, como Bach y Haendel, en quienes a partir de 1730 la modernidad incidió en dosis homeopáticas, Telemann siempre fue un compositor progresivo, al día de las tendencias musicales más recientes, de suerte que, en especial a partir de 1740, aparecen por doquier los nuevos estilos: galante, Mannheim, sentimental, sturm und drang, preclásico…). Sin embargo, su presencia, notoria en la música vocal, en la instrumental resulta esporádica, a diferencia de Fasch.
Las cinco oberturas, pues, miran hacia atrás con claridad, lo que no deja de ser lógico en un género ya arcaico en 1760. Si acaso, la preeminencia de las trompas y su uso, alejado de las concretas referencias cinegéticas tan propias del Barroco, proporciona un aire de modernidad que, no obstante, bien podría deberse a la pasión del dedicatario por la caza. En todo caso se trata de una música sublime, vivaz, tierna, ingeniosa y tremendamente disfrutable.
Varias de estas composiciones gozan de una interesante discografía, pero es la primera vez que la colección se graba íntegra y nada menos que por Michael Schneider y sus huestes, los músicos que más han hecho por la recuperación del Telemann instrumental. Aquí no defraudan y logran unas lecturas extraordinarias a las que no cabe poner un pero. Magníficas notas y toma sonora.
Javier Sarría Pueyo


