Las grabaciones completas de Paavo Järvi para Erato

PAAVO JÄRVI, director.
Las grabaciones completas para Erato. Obras de Bernstein, Bizet, Bloch, Borodin, Brahms, Britten, Bruch, Catalani, Cilea, Debussy, Dukas, Dutilleux, Dvorák, Fauré, Franck, Glazunov, Glinka, Grieg, Herbert, Khatchaturian, Lalo, Liadov, Mahler, Miaskovsky, Pärt, Prokofiev, Puccini, Rachmaninov, Roussel, Schumann, Shostakovich, Sibelius, Stenhammar, R. Strauss, Stravinsky, Chaikovski, Tubin y Tüür. Orquesta de París, Sinfónica Nacional de Estonia, City of Birmingham Symphony Orchestra, Sinfónica de la Radio de Frankfurt, Real Filarmónica de Estocolmo, Filarmónica de Radio Francia. ERATO (31 CD)
Cofre con nada menos que 31 CDs que comprenden la larga trayectoria (27 años, desde 1996 a 2023) del maestro estonio-estadounidense Paavo Järvi para el sello Erato. El mero repaso al repertorio y a las orquestas (y solistas, como veremos después) demuestra dos cosas de entrada: la enorme versatilidad de Järvi y su aparentemente inagotable capacidad de trabajo, características ambas que deben ir en los genes, porque su padre, Neeme, es igual, y uno se recuerda preguntándose muchas veces, ante el aluvión de grabaciones del progenitor, si aquel hombre descansaría alguna vez, y cómo era posible abarcar tal variedad de repertorios tan diferentes.
Aquí encontramos casi de todo (y falta la representación del clasicismo, que ha cultivado en otros foros), desde Brahms, Bizet o Schumann hasta sus compatriotas Arvo Pärt (1935), Eduard Tubin (1905-1982) o Erkki-Sven Tüür (1959), pasando por “vecinos” nórdicos como Stenhammar o, naturalmente, Sibelius y Grieg. No solo son los compositores, sin embargo. Es la propia naturaleza de las obras la que también llama la atención sobre la naturaleza indagadora de Järvi. Cierto, hay lugar para obras bien conocidas del gran repertorio: Segunda de Mahler (Natalie Dessay, Alice Coote, Orfeón Donostiarra y Sinfónica de la Radio de Frankfurt), Requiem de Brahms (misma orquesta, con el Coro de la Radio Sueca, la citada Dessay y Ludovic Tézier), Conciertos nº 1 y 2 para piano también de Brahms (con el llorado Nicholas Angelich en unas interpretaciones magníficas de ambas obras, con la misma orquesta, Requiem de Fauré (Jaroussky, Goerne, Coro y Orquesta de París) o Sinfonía en re menor de Franck (Orquesta de París).
Pero hay también lugar para que, de compositores conocidos, exploremos música no tan transitada. Ejemplos: junto al Sibelius de Finlandia, Vals triste o Kullervo, encontramos el menos habitual de Canto de Lemminkäinenm, Luonnotar, Himno a la tierra, Cabalgata nocturna y amanecer, Nuestra tierra natal, Pelléas et Mélisande, Sandels, Snöfrid, La doncella de la torre o Canto de Vainö. De Grieg nos llegan las más conocidas Suite Holberg o Peer Gynt (aunque esta en su no tan frecuente versión íntegra), pero también las Melodías elegíacas, Danzas noruegas y Danzas sinfónicas.
La representación de autores menos habituales es, además, más que generosa. Baste citar las obras que se incluyen de los tres compositores estonios citados, Pärt (Cantus in memoriam Britten, Collage sobre B-A-C-H, Festina lente, Fratres, Meie aed, Nekrolog, Perpetuum mobile, Pro et contra, Silouangs song, Summa, Sinfonías 1-3, Trisagion), Tubin (Sinfonía nº 11) o Tüür (Igavik, Inquiétude du fini, Insula deserta, Searching for roots, Sinfonía nº 4, The Path and the Traces, Zeitraum).
Esta caja demuestra dos cosas: la enorme versatilidad de Järvi y su aparentemente inagotable capacidad de trabajo
La nómina de solistas es también sobresaliente. Además de los citados merece la pena destacar a los pianistas Andsnes (Bernstein, Concierto para piano y trompeta de Shostakovich con Hákan Hardenberger), Marshall (Bernstein), los chelistas Capuçon (Dvorák) y Mork (Schumann, Bruch, Bloch), aparte de cantantes como von Otter o Hendricks.
Dice muy bien James Jolly, editor emérito de Gramophone, en su extenso y brillante artículo del folleto que acompaña a esta edición, al afirmar que Järvi posee un sentido del ritmo muy especial, como también un oído muy fino para el color orquestal y el balance. Lo hemos podido apreciar cuando le hemos escuchado en vivo, con distintas orquestas. Järvi es capaz de traducir con extrema elegancia una modélica Sinfonía de Bizet (con la Orquesta de París), pero también de la más sugerente nostalgia y habilidad narrativa en la música de Peer Gynt (Sinfónica Nacional de Estonia), el impulso rítmico en la de Bernstein (Sinfónica de la Ciudad de Birmingham) o en la música de danza de distintos ballets (el disco dedicado a los ballets rusos, con la Filarmónica de Radio Francia).
Es muy difícil destacar cosas en una caja que tiene tantos discos del mayor interés, pero quien firma estas líneas quizá señalaría como más destacados los siguientes: Sibelius (cuatro discos, con especial mención para Kullervo), Brahms (los ya citados Requiem y Conciertos), el disco titulado Música de Estonia (Tubin, Pärt y Tüür), el monográfico Bernstein (Preludio, Fuga y Riffs, Danzas sinfónicas de ‘West Side Story’, Divertimento), o los dedicados a Grieg (especialmente el mencionado Peer Gynt completo), Bizet (la precitada Sinfonía, Pequeña suite op 22 y Roma) y Fauré (además del Requiem, el Cantique de Jean Racine, Elegía op 24, Pavana Op 50 y Super flumina Babylonis).
Los admiradores de Rachmaninov apreciarán especialmente los dos discos dedicados a este compositor (Capricho bohemio, Danzas sinfónicas, Sinfonía nº 3, La Roca, Vocalise), y tienen mucho interés los dedicados a Mahler, que además de incluir su ya mencionada Segunda sinfonía y el Adagio de la Décima, ofrecen cosas menos habituales, como Blumine, Totenfeier o el arreglo de Britten sobre el segundo movimiento de la Sinfonía nº 3.
En todo caso, una caja que constituye un testimonio del mayor interés sobre el gran trabajo de uno de los mejores directores de la actualidad.
Rafael Ortega Basagoiti


