LA PUEBLA DEL RÍO (SEVILLA) / Un órgano alemán en la marisma sevillana

La Puebla del Río. Cortijo Palacio Los Montes. 01-XI-2026. Guido Rodríguez, órgano. Obras de Bach, Pachelbel, Buxtehude, Fischer, Haendel y Mozart.
Por segunda vez, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía organiza el Ciclo de Órgano en Andalucía, con conciertos en instrumentos de las ocho provincias autonómicas, con la voluntad de poner en valor esos órganos que no siempre están en perfectas condiciones, pero que necesitan ser tocados para mostrar las posibilidades que esconden si son acertadamente conservados.
En este caso el ciclo recaló en un instrumento y un espacio singular. Cerca de Sevilla, en un entorno de marismas y arrozales de la Puebla del Río, se localiza el Cortijo Palacio Los Montes, un predio y un edificio que es un auténtico palacio rural con orígenes en el siglo XVII y actualmente conservado a la perfección por el Ducado de Maqueda. En su Capilla Ducal se encuentra un órgano de cámara alemán de 1746, procedente de Wuppertal, trasladado y restaurado hace sólo unos meses, una verdadera joya con un sólo teclado, pedalero y registros basados en flautados y bilabiales, con alguna reducida lengüetería. El sonido es dulce y delicado, con graves añadidos en la pedalera que en algún momento causaron un punto de saturación sonora.
Guido Rodríguez es un auténtico valor joven del teclado, tanto al clave como al órgano, con una carrera ascendente que demuestra una cabeza clara y un pleno conocimiento del instrumento y del repertorio más afín al mismo. Una vez metido en los secretos del instrumento, elaboró un programa adecuado a sus posibilidades técnicas, fundamentalmente alemán. Comenzó por una versión llena de claridad de la sinfonía de la Cantata BWV 49 de Bach, con una disposición brillante y ágil de la registración, para continuar con el Aria 5 del Hexacordum Apollinis de Pachelbel, en una versión recogida basada en los registros más camerísticos, con cambios de timbres en casa variación.
Para quien escribe el mejor momento vino con el Preludio en Sol Menor de Buxtehude, un perfecto ejemplo del Stylus phantasticus al que Guido Rodríguez supo otorgar toda esa fantasía y esa libertad en el fraseo necesarios, con cambios de ritmo y de tempo, con sobrada agilidad de dedos y pies, como se demostró en la fulgurante fuga final. La Chacona en Fa mayor de J. C. F. Fischer vino ofrecida con creatividad a la hora de dotar a cada variación de un matiz tímbrico diferente mediante cambios en los registros, con una muy intensa acumulación de registros hacia el final.
El organista nos ofreció su propia versión del Concierto para órgano y orquesta op. 4 nº 3 de Haendel, con una versión clara (registraciones ligeras), agilidad y precisión en la digitación y el pedal. Cerró el recital con las famosas Variaciones sobre “Ah vous dirai-je, Maman” KV 265 de Mozart. Consiguió el organista, mediante la selección de los registros, un sonido cristalino y claro que le permitió un fraseo ágil y una articulación casi pianística, a la vez que cuidando de ofrecer un perfil tímbrico diferenciado en cada variación.
Andrés Moreno Mengíbar
(Fotografía: Federico Mantecón)


