La posguerra del teatro

Se cumplen noventa años del golpe militar del 18 de julio de 1936 que desembocó en la Guerra Civil. El aniversario invita a volver sobre un territorio que la historiografía musical ha recorrido con cierta prisa: el teatro lírico de la inmediata posguerra. Durante mucho tiempo la época se ha despachado con el diagnóstico de la crisis, como si la escena teatral hubiera entrado entonces en una larga agonía sin más interés que el de su propio final. Los datos matizan esa imagen. Según se señala en el dosier hubo alrededor de ciento cincuenta estrenos en Madrid entre 1939 y 1950, y casi cuarenta en Barcelona. El teatro que convivió con la censura, la depuración de los autores, la penuria material y la competencia del cine, y que, pese a todo, siguió llenando salas.
Germán Gan Quesada traza el panorama general apuntando a los apoyos oficiales tan insistentes como insuficientes —concursos, subvenciones, Premios Nacionales de Teatro y el Ruperto Chapí— y la producción fundamental de un cuarteto de autores líricos formado por Francisco Alonso, Jacinto Guerrero, Federico Moreno Torroba y Pablo Sorozábal, sin olvidar a otros autores hoy casi olvidados.
Javier Suárez-Pajares se detiene en la noche del Sábado de Gloria de 1940, cuando el estreno madrileño de La tabernera del puerto estuvo a punto de acabar con el linchamiento de Sorozábal, un episodio que retrata como pocos la fractura que la guerra abrió entre compañeros de oficio.
Alberto Honrado Pinilla recurre a los fondos del Archivo Guerrero para reconstruir la faceta empresarial del compositor toledano a través de la contratación de la compañía parisina Les Ambassadeurs, una peripecia de permisos de Vichy, censura y desavenencias con José Juan Cadenas desarrollada entre 1942 y 1944.
Cierra el dosier Ángel Martínez Roger con la mirada puesta enla escenografía, entre telones repintados, a herencia de la vanguardia de preguerra y nombres imprescindibles como Sigfrido Burmann, Emilio Burgos y Víctor María Cortezo, que fueron abriendo la escena lírica a la luz y al volumen.
El calendario añade otras razones. En 2026 se cumplen también noventa años del estreno barcelonés de La tabernera del puerto, el 6 de mayo de 1936, a solo diez semanas de la sublevación; setenta y cinco de la muerte de Jacinto Guerrero, el 15 de septiembre de 1951, y setenta de la Doña Francisquita con la que José Tamayo reabrió el Teatro de la Zarzuela, que celebra ahora sus ciento setenta años.
El mismo teatro anuncia para abril de 2027 el estreno de Las trece rosas rojas, de Cecilia Bercovich, sobre las jóvenes fusiladas en Madrid en agosto de 1939de manera que la posguerra ya es materia escénica. Sin embargo, el repertorio nacido en aquellos años sigue esperando. Recuperar, editar, interpretar y grabar esa música es una tarea pendiente, y estas páginas quieren contribuir a demostrar que sigue siendo una tarea pendiente. ¶
Caja
Este dosier se compone de los siguiente artículos:
- Chíbiri, chíbiri… Una instantánea del antagonismo entre Sorozábal y Moreno Torroba. Por Javier Suárez-Pajares
- Jacinto Guerrero, empresario teatral: las noches de París. Por Alberto Honrado Pinilla
- Los decorados en el teatro lírico de posguerra. Por Ángel Martínez Roger
- El género lírico en los cuarenta: una recuperación pendiente. Por Germán Gan Quesada
[Imagen superior: Boceto para la escenografía de Don Juan Tenorio de José Zorrilla. Emilio Burgos (escenógrafo). Teatro Español, Madrid, 1950. Museo Nacional de las Artes Escénicas.]


