La poética del silencio de Giya Kancheli

La poética del silencio de Giya Kancheli

GIYA KANCHELI: Poetry of Silence (Miniaturas para piano, para flauta y piano & Miniaturas para voz y piano) / Ketevan Sepashvili, piano; Madina Karbeli, soprano; Temo Kharshiladze, flauta / Gramola

(****)

Como la mayoría de los compositores en la Unión Soviética, a Kancheli no le quedó más remedio para ganarse la vida que escribir partituras por encargo para películas del Partido que inmediatamente caían en el olvido. En su caso, empero, y pese a que las películas se desvanecían rápidamente de la memoria, la música que Kancheli compuso para ellas no corrió la misma suerte. El compositor georgiano, que murió el año pasado a la edad de 84 años, convirtió los temas de sus mejores películas en una colección de 33 miniaturas musicales.

Todos sabemos que la mejor música es aquella que te agarra por la garganta desde el primer compás  y no te suelta hasta la última nota. Y eso es precisamente lo que sucede con estas miniaturas. Algunas son para piano solo, otras para piano y flauta. La música de Kancheli, en apariencia tranquila y relajante, transmite sin embargo una gran tensión interior, algo así como una latente amenaza mortífera.

Kancheli pasó la mayor parte de su vida en la ciudad donde nació, Tbilisi, una capital en la que estalló una guerra civil apenas derrumbada la Unión Soviética. Su anticipación de un peligro no específico, sin causa visible, tiene más en común con Beckett y Pinter que con cualquier artista georgiano. En todo caso, la amenaza más eficaz es el silencio, esa tensa calma que precede al gran estallido. Tras escuchar estas piezas mi cuerpo y mi espíritu temblaban estremecidos.

Ketevan Sepashvili, la notable pianista que protagoniza este álbum, añade una colección de doce miniaturas de Kancheli para voz y piano con la soprano Madina Karbeli. En general se trata de aforismos de poco más de un minuto de duración, impregnados de la misma tensión que caracteriza las demás joyitas que incluye el album. Hay que regocijarse por el hecho de que esta maravillosa música haya podido sobrevivir a su efímero destino. No puedo entender por qué Kancheli no se interpreta con mucha más frecuencia.