La Orquesta Sinfónica de Boston rescinde abruptamente su contrato con Andris Nelsons

Según informa el New York Times en su edición de hoy, el consejo de dirección de la Boston Symphony Orchestra (BSO) ha decidido rescindir de forma abrupta el contrato vigente con su director titular, el letón Andris Nelsons, quien lleva doce años al frente de la prestigiosa formación norteamericana. El inesperado anuncio supone de hecho un despido en toda regla, aunque no fulminante, ya que Nelsons permanecerá al frente de la orquesta hasta el verano de 2027, una vez termine la temporada estival en Tanglewood. En el anuncio, firmado por el presidente y director ejecutivo de la BSO, Chad Smith, y dirigido a los patrocinadores así como a los miembros de la orquesta, la dirección alega ‘profundas diferencias en la visión de futuro’ entre la orquesta y el maestro letón. Por su parte, Nelsons ha enviado una carta a los músicos de la orquesta en la cual les comunica que la junta ‘ha decidido que mi titularidad concluya en agosto de 2027, con el objetivo de que el capítulo final sea amistoso para ambas partes’. En la carta, el director afirma que la decisión ‘no era la que esperaba ni deseaba’, pero añade que ‘mi compromiso con ustedes y con el trabajo que realizamos juntos se mantiene inquebrantable’. Tanto la orquesta como el director han declinado realizar por el momento más declaraciones.
Actualmente, Nelsons compagina la titularidad de la BSO con la de la Gewandhaus de Leipzig, una de las principales orquestas alemanas, una cotitularidad que ha sido objeto de numerosas críticas, que no han hecho más que crecer en los últimos tiempos. Actualmente, el director se encuentra de gira con la Orquesta Filarmónica de Viena, formación con la que acaba de grabar para el sello Deutsche Grammophon una versión de la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler que aparecerá en breve. Es cierto que las dobles, triples y hasta cuádruples titularidades se han convertido en un fenómeno habitual entre los directores de orquesta en tiempos recientes (el caso de Klaus Mäkelä es tal vez el más notorio), pero no lo es menos que tal sobrecarga de trabajo pone en entredicho el compromiso de un director con la orquesta cuyo sonido tiene que moldear. Según afirma el NYT, Nelsons ha mantenido en Boston un perfil demasiado bajo para una orquesta de la tradición de la BSO, que pasa por ser una de las tres grandes formaciones estadounidenses.
A diferencia de lo que sucede en la mayoría de las orquestas, que firman contratos por periodos de tiempo específicos, la relación de la Sinfónica de Boston con Nelsons (que cumplirá 48 años en noviembre) es la de un contrato indefinido que se renueva de forma automática, por lo que tanto la orquesta como el director tienen la facultad de rescindirlo en cualquier momento, como así ha ocurrido. No se sabe todavía qué tipo de indemnización recibirá Nelsons, ni tampoco si se le ha ofrecido mantener en el futuro algún otro tipo de vínculo con la orquesta.


