La música para piano de Alois Hába: tremendamente disfrutable

ALOIS HÁBA
Obras completas para piano. Miroslav Beinhauer. SUPRAPHON (2 CD)
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Por la época en que Arnold Schoenberg se hartó de la atonalidad y se pasó al serialismo, un compositor checo poco conocido decidió que el futuro estaba en los microtonos. Soldado del ejército austriaco durante la Primera Guerra Mundial, Alois Hába probó suerte con tres fugas para dos pianos, afinados con un cuarto de tono de distancia. Casi nadie notó la diferencia con la música «normal» y el mundo siguió girando sobre su eje.
Hába se unió al Partido Comunista, entabló amistad con Hanns Eisler y fue animado a componer en sextos de tono por el siempre curioso Ferruccio Busoni. Compuso cuartetos de cuerda, rediseñó pianos para tocar en tonos fracturados y estrenó una ópera en cuartos de tono, Matka, que ninguna diva podía cantar con precisión. Prohibido por los nazis, quedó consternado al descubrir que los comunistas de la posguerra no simpatizaban con sus experimentos; Haba murió en 1973, prácticamente olvidado.
Lo que hace que el lanzamiento de su música para piano por Miroslav Beinhauer sea toda una revelación y, contra todo pronóstico, tremendamente disfrutable. El primero de los dos CD está repleto de música compuesta cuando tenía veintitantos años, entre 1914 y 1919, e incluye dos sonatas para piano más prometedoras que logradas. Nada que asuste a los caballos.
Es en 1920 cuando comienza la diversión. Tras la apariencia intelectual de Hába se esconde una sensibilidad pícara. La cuarta de las seis piezas para piano es una adaptación de la canción infantil 1-2-3-4-5, una vez pesqué un pez vivo. Dos valses de 1921 son, si cabe, más lóbregos que los de Ravel.
Las danzas para piano añaden una salpicadura de blues y tango. Imagínese un encuentro entre Kurt Weill y Astor Piazzolla. Estas piezas, terriblemente difíciles de tocar, se escuchan no obstante con sorprendente facilidad. Marque el ritmo con el pie al compás de estas danzas disonantes y se verá transportado a otro mundo sonoro. Nos aseguran que ninguno de estos pianos ha sido afinado. Miroslav Beinhauer, nuevo para mí, es un pianista excepcional. Realmente hay que escucharlo.
Norman Lebrecht


