La música de cámara de Nino Rota

La música de cámara de Nino Rota

NINO ROTA: Música de cámara / Emmanuel Pahud, Daishin Kashimoto, Aurelien Pascal, etc / ALPHA

*****

En el verano de 1943, y por razones que aún no están claras, el mejor compositor joven de Milán se trasladó al subdesarrollado sur de Italia y se quedó allí el resto de su vida. A sus 32 años, Nino Rota se contentó con ser profesor en Bari, y más tarde director de su Conservatorio. Si no hubiera necesitado ganar un poco de dinero extra en la industria cinematográfica de la dolce vita romana, quizá nunca se hubiera vuelto a saber de él.

La simbiótica asociación de Rota con el director Federico Fellini, a partir de El jeque blanco (1952), lo catapultó a la fama mundial y redefinió el arte de componer para el cine. Si hoy pensamos que algo suena a ‘música de cine’, llevará una de las dos huellas: la de Erich Wolfgang Korngold en Hollywood o la de Rota en Cinecittá.

Al igual que la de Korngold, la música ‘seria’ de Rota sufría en comparación con sus scores. Riccardo Muti, uno de sus alumnos en Bari, ha recuperado algunas de sus partituras de concierto. El presente álbum, con un elenco de estrellas procedentes de la Filarmónica de Berlín y sus aledaños, pone el foco en un par de tríos y un noneto que Rota escribió en Bari en la cima de su productividad cinematográfica.

Hombre reservado, de baja estatura y parco en palabras, Rota tenía un raro don para la introspección musical. Fellini dijo: ‘Su mundo era interior, encerrado en sí mismo, y la realidad no tenía forma de entrar en él’. Sus tríos bailan por todo el pentagrama, pero por dentro se escucha una pequeña y discreta voz en un autoexilio interior. El noneto no es menos asombroso, y alcanza una trascendencia que lo sitúa a la altura de la obra maestra contemporánea de Martinu. Emmanuel Pahud, Daishin Kashimoto, Aurelien Pascal y sus colegas consiguen que la atención no ceda un instante. Para cerrar el programa, un par de preludios me sumieron en un tipo de silencio que sólo Bach puede aportar.