LA CORUÑA / Sentido y sensibilidad

LA CORUÑA / Sentido y sensibilidad

La Coruña. Coliseum. 4-XII-2020. Coro y Orquesta Sinfónica de Galicia. Jone Martínez, soprano. Director: Carlos Mena. Obras de Purcell y Haendel.

Con Carlos Mena se produce siempre un doble estímulo: el del programa y el de la absoluta solvencia para llevarlo a cabo. O dicho de manera menos fría, la sorpresa y el placer de la escucha. Primero, lo de agradecer que resultó en tarde de perros acudir al Coliseum —al fin abierta la mano algo más en su aforo— y encontrarse con un concierto tan poco convencional, con tantas papeletas para pasarlo bien. Y luego, la magnífica forma de llevarlo a cabo.

En programa tres himnos de Purcell —Thou Wakeful Sheperd, Now That The Sun Has Veil’d His Light y Lord, What Is Man?— en los que Mena prefirió para su voz y la de Jone Martínez la sola compañía del órgano —tañido estupendamente por Sara Erro— frente al continuo que escuchamos en otras versiones. Luego vendrían fragmentos —creo que solo faltaron Incassum, Lesbia y una de las versiones de Thou knowest, Lord—  de la Música para el funeral de la Reina Mary. Y como, digamos, segunda parte, una selección de El Mesías de Haendel que, como tal antología, poseyó, sin embargo, un implícito carácter unitario, como si se tratara de una cantata, que le vino dado, también, por lo metidos en la sensibilidad del director como estábamos a esas alturas los oyentes.

Nuevamente Carlos Mena ha triunfado en toda la línea con una OSG que, además, parece comprenderle perfectamente en la teoría interpretativa y en la práctica del concierto. Hubo muy clara distinción entre el mundo de Purcell y el de Haendel en las obras corales y no solo porque se pasara de lo fúnebre a lo celebrativo, sino porque ese paso se dio con inteligencia estilística. Por ejemplo, en el buscado y hallado carácter fúnebre de Canzona y March en la Música para la reina Mary, donde timbal, trompetas y trombones sonaron con una amargura verdaderamente solemne o con solemnidad amarga, como queramos. Igualmente, el Coro de la OSG, esta vez preparado por Javier Fajardo, sabe lo que supone trabajar con Mena y estuvo a la altura de las circunstancias en una prestación de las que dan esa confianza que tanta falta hace.

En lo estrictamente solista, Mena demostró que sigue siendo uno de los grandes en su cuerda, por la belleza tímbrica, la solvencia técnica, el estilo que derrocha y la emoción que transmite. Jone Martínez ha ido creciendo desde la primera vez que la escuchamos y la promesa es ya una realidad más que gozosa. La voz ha ganado en cuerpo sin perder ni ligereza ni agilidad, el color es precioso y la expresividad tan libre como equilibrada.