LA CORUÑA / Prueba superada

LA CORUÑA / Prueba superada

La Coruña. Palacio de la Ópera. 25-X-2019. Orquesta Sinfónica de Galicia.  Varvara, piano. Director: José Trigueros. Obras de Prokofiev y Shostakovich.

El lunes de la semana en cuyo viernes había de tener lugar el concierto que comentamos la Orquesta Sinfónica de Galicia recibió la noticia de que el director previsto, el veterano —ochenta y ocho años— Vladimir Fedoseyev, debía cancelar su compromiso por enfermedad.  La gerencia de la OSG acudió al remedio más a mano, su director asociado y percusionista de la misma, José Trigueros, quien no solo aceptó la oferta sino que decidió mantener el programa previsto, nada menos que el Concierto para piano y orquesta nº 2 de Prokofiev con una solista de reconocido prestigio y la Sinfonía nº 10 de Shostakovich. Y el resultado dio la razón  a todos, al gerente de la orquesta por confiar en el material humano propio y a Trigueros por confiar en sí mismo. La aventura no era fácil pero concluyó en un triunfo y en el agradecimiento del público y, sobre todo en este caso, en el de los compañeros de su maestro casi improvisado, que le ovacionaron clamorosamente. Y es que no se trató, en el caso de la Décima de Shostakovich, de una lectura timorata o preocupada por no perder ni un solo hilo de lo que probablemente era debutar la partitura desde el podio, sino de una versión con todas las de la ley, cuidadosa, sabiendo lo que pesa cada compás en la obra toda, con momentos de magnífica resolución como el final del Moderato, el cierre del Allegro o la construcción general de los dos últimos movimientos, incluyendo una magnífica preparación en el paso del Andante al Allegro en el Finale. La orquesta le siguió con el interés propio de quienes son, además de magníficos músicos, buenos compañeros.

En la primera parte la pianista rusa Varvara —así se anuncia, sin su apellido Nepomnyaschaya— hizo un soberbio Segundo de Prokofiev en el que destacaron, claro está, las dos enormes cadencias, sobre todo la tremenda que aparece en el movimiento inicial. Musicalidad, poderío rítmico y esa evidencia de estar muy dentro de la pieza que se transmite con claridad cuando sucede fueron los ejes de un éxito al que colaboraron, con su buen trabajo, anticipo de lo que vendría luego, orquesta y director.