La batuta sonora

La batuta sonora

Ya saben ustedes que con esto de los ciberpiratas uno se encuentra a cada rato, en determinadas webs, con preguntas de seguridad, cuya respuesta, siendo correcta, se supone que garantiza que quien contesta no es un robot malísimo puesto por Putin o por sabe Dios qué otro malvado ser que quiere controlar el mundo mundial.

La pregunta suele ser simple, porque de lo contrario el interfecto, ay, se atascaría sin poder entrar en la web de turno. Y claro, si la web es de la administración, solo queda cortarse las venas, sobre todo en estos tiempos, donde lo de que te atiendan de forma presencial es básicamente una utopía.

Viene al caso el preámbulo porque el otro día, una persona cercana me envió la foto que encabeza este artículo, un pantallazo de la pregunta de seguridad que le salió en la web de la Seguridad Social. Había que escoger cuál de las siguientes opciones se correspondía con “instrumentos musicales”. Como habrán visto los lectores, había cinco posibles respuestas: esfera, grifo, tranvía, velero y batuta. Y la respuesta, supuestamente correcta, era “batuta”.

El autor de la pregunta, qué duda cabe, no había tenido la precaución de comprobar el diccionario de la RAE. Si lo hubiera hecho, habría visto que instrumento musical es un “Objeto compuesto de una o varias piezas dispuestas de modo que sirva para producir sonidos musicales.” El mismo diccionario especifica que batuta es una “vara corta y fina con que el director de una orquesta, banda, coro, etc., conduce la ejecución de una pieza musical”. Así que lo que es un instrumento musical… va a ser que no.

Pero, mira por donde, tampoco podemos concluir de manera rotunda eso. Si se deja volar la creatividad, la batuta puede generar sonidos empleada como parte de un instrumento de percusión, sin ir más lejos golpeando en una batería a modo de baqueta. O, mismamente, en la cabeza del autor de la pregunta, maniobra en la que no sería aventurado predecir el resultado de un sonido hueco.

De hecho, la variedad de objetos que pueden ser empleados como instrumentos de percusión o parte de los mismos, es casi infinita. Hace muchos años (en 1978) asistí al estreno español de la Sinfonia Aralar de Tomás Marco, a cargo de la Sinfónica de RTVE dirigida por Odón Alonso. Y en dicha sinfonía, uno de los percusionistas golpeaba en cierto momento el gong para sumergirlo después en un barreño (verde, para más señas) con agua, generándose un sonido peculiar al transmitirse la vibración al agua y apagarse casi de inmediato. Así que, en tal caso, el barreño y el agua eran elementos participantes del instrumento de percusión. El debate sobre el encanto de la invención es harina de otro costal.

Es tentador, por tanto, concluir que el autor de la pregunta de seguridad pudo haber incurrido en una incorrección en tanto que la batuta, más que un instrumento musical en sentido estricto, es un artilugio, una herramienta, un utensilio, un chisme, un ingenio, un artefacto o, en según qué manos, hasta un trasto. El diccionario tampoco está muy acertado al hablar de la vara “corta”, porque algunos directores han usado batutas de longitud considerable. Se me vienen a la cabeza Sir Adrian Boult o Fritz Reiner, por ejemplo.

En todo caso, si se asume que la batuta puede ser un instrumento musical aplicando un concepto más amplio, el autor de la pregunta debió conceder también, a las otras opciones planteadas, la oportunidad de desempeñar el papel de generadores de sonidos. Porque descartarlas como instrumentos musicales, en los tiempos que corren de vanguardia, puede muy bien no ser correcto. De hecho, Stockhausen utilizó helicópteros, así que… ¿por qué no puede pensarse en la buena música que producen un tranvía o un velero? ¡Y qué decir de un grifo, que puede generar un buen chorro o un misterioso gota a gota! Y respecto a la esfera, les invito a que exploren un invento llamado alphasphere, específicamente diseñado para música computarizada (https://www.youtube.com/watch?v=tsCJRxn3iJE). Pero a ese invento llamado batuta, dejémoslo para el propósito para el que fue ideado, en lugar de hacer de ella lo que, en realidad, no es. ¡Con lo fácil que lo hubiera tenido el cibervigilante poniendo como “respuesta” a elegir la flauta, sin ir más lejos!