La Akademie für Alte Musik Berlin recupera la obra orquestal de la compositora Emilie Mayer

El sello Harmonia Mundi da comienzo a un ciclo discográfico protagonizado por la Akademie für Alte Musik Berlin (AKAMUS) [en la foto] y dedicado a la compositora alemana Emilie Mayer (1812-1883). El próximo 18 de septiembre está previsto el lanzamiento de la primera de tres entregas que, con criterios de interpretación históricamente informada, pretende reunir la totalidad de la música orquestal conservada de Mayer. El ciclo comprenderá las cuatro oberturas de concierto que han llegado hasta nosotros —de las más de doce que escribió—, su único Concierto para piano y cinco de sus ocho sinfonías. Dos de estas últimas se han perdido y una sexta se conserva únicamente en reducción para piano a cuatro manos.
Las obras registradas parten de una nueva edición realizada por la propia Akademie für Alte Musik Berlin a partir de las fuentes de Mayer custodiadas en la Staatsbibliothek de Berlín. El conjunto aborda así un repertorio que, tras haber conocido cierta difusión en vida de su autora, permaneció durante décadas escasamente accesible, entre otras razones por la falta de ediciones impresas.
Nacida en 1812 en Friedland, en Mecklemburgo, Emilie Mayer comenzó a estudiar piano a los cinco años con el organista Carl Heinrich Ernst Driver, quien también alentó sus primeras tentativas como compositora. Su trayectoria profesional comenzó relativamente tarde. Tras la muerte de su padre en 1840, y gracias a la independencia económica que le proporcionó la herencia familiar, se trasladó a Stettin —actual Szczecin—, donde estudió con Carl Loewe y empezó a darse a conocer con obras instrumentales de amplias dimensiones.
En 1847 se instaló en Berlín para proseguir su formación con Adolf Bernhard Marx y estudiar instrumentación con Wilhelm Wieprecht. Entre 1850 y 1854 organizó y financió conciertos anuales dedicados a su propia música en el Teatro Real berlinés y en 1851 hizo constar en el directorio de la ciudad su profesión como «compositora», una declaración poco habitual en el contexto social de la época. Berlín fue el principal centro de su actividad entre 1847 y 1862 y nuevamente desde 1875. Fallecida en 1883, Mayer dejó un catálogo que abarca música de cámara, páginas orquestales y un Singspiel juvenil sobre un texto de Goethe, Die Fischerin.
Este primer disco se abre con la Obertura en Re menor y continúa con el Concierto para piano en Si bemol mayor, obra en tres movimientos de fecha incierta y de la que no consta ninguna interpretación en vida de Mayer. En su lenguaje, persisten modelos clásicos —particularmente mozartianos— junto a elementos del primer Romanticismo. Alexander Melnikov asume la parte solista con un piano Blüthner de 1867.
Completan el álbum la Obertura nº 3 en Do mayor y la Sinfonía nº 1 en Do menor, en cuatro movimientos. Esta última pertenece a los comienzos de Mayer como sinfonista: ya en marzo de 1847 el crítico Ludwig Rellstab daba noticia de dos sinfonías suyas, en Do menor y Mi menor, interpretadas en Stettin. La Akademie für Alte Musik Berlin toca bajo la dirección de su concertino Bernhard Forck.


