La 75ª edición del Musikfest Berlin celebrará el centenario de Hans Werner Henze

Nacido en Gütersloh, el 1 de julio de 1926, y fallecido a los ochenta y seis años de edad en Dresde, el 27 de octubre de 2012, conmemoramos hoy el centenario del compositor alemán Hans Werner Henze, que se une así a los centenarios que en 2026 estamos celebrando de Morton Feldman, Friedrich Cerha, György Kurtág y Betsy Jolas; estos dos últimos, felizmente entre nosotros, pues si cien años cumplió György Kurtág el pasado 19 de febrero, cien cumplirá igualmente Betsy Jolas el próximo 5 de agosto, convirtiéndose en la primera gran compositora que alcance tan venerable edad.
La relación de Hans Werner Henze con su país natal nunca fue fácil, residiendo en Italia desde 1953 para escapar de lo que él mismo calificó de intolerancia hacia los marxistas y homosexuales en la República Federal Alemana tras la Segunda Guerra Mundial. Repudia a la que podemos añadir la fuerte tensión que entre algunos de los compositores más prominentes del serialismo y de las nuevas vanguardias se dio con Henze, cuyos postulados estéticos fueron vistos durante mucho tiempo como reaccionarios, a pesar de que finalmente ha ocupado un puesto destacado entre los grandes operistas alemanes y europeos de la segunda mitad del siglo XX.
Se enraiza de un modo especial en una figura crucial para Henze, Richard Wagner, compositor que inspiró una de sus partituras más importantes, Tristan (1973), página para piano, orquesta y cinta magnética en la que también citó obras de Johannes Brahms o Frédéric Chopin, mostrando su fuerte filiación con la gran tradición romántica del siglo XIX. Son perfecto ejemplo las diecisiete óperas de Henze, tan marcadas por su reflexiones sobre la historia, la política y la Antigüedad clásica, una de sus mayores querencias y fuente inagotable de inspiración para tantos de sus libretos, desde Die Bassariden (1964-65) a la postrera Phaedra (2006-07).

Sin embargo, y a pesar de esa tensa relación con su país natal, no han sido pocos los músicos, las orquestas, los auditorios y los teatros de ópera alemanes que han establecido una estrecha relación con la música de Hans Werner Henze a lo largo de las últimas décadas, como se puede comprobar en la más que generosa discografía del compositor renano, en la que destacan, por volumen y calidad, las grabaciones realizadas por las agrupaciones de la capital alemana, como la Filarmónica de Berlín, la Rundfunk-Sinfonieorchester Berlin o la Deutsche Oper Berlin, con directores al frente como Christoph von Dohnányi, Ingo Metzmacher, Marek Janowski o el propio Henze.
Fiel a dicho vínculo, Berlín volverá a celebrar la música de Hans Werner Henze este verano, pues, con motivo del centenario que hoy se cumple del compositor, el Musikfest Berlin ha incluido hasta tres partituras de Henze en una edición, a su vez, muy especial, pues en 2026 cumple el Musikfest Berlin setenta y cinco años de existencia (veinticinco, tenía ya un Henze que entonces estaba componiendo su ópera Boulevard Solitude cuando en 1951 echaron a andar las Berliner Festwochen, festival que en el bienio 2004/2005 se transformó en el actual Musikfest Berlin).
Con tres conciertos quiere festejar el director artístico del Musikfest, Winrich Hopp, este centenario de Hans Werner Henze; todos ellos en las salas de la Philharmonie de Berlín. El primero tendrá lugar el 4 de septiembre, y en él se interpretará la Sinfonía Nº9 (1995-97), una partitura, como no podía ser menos teniendo en cuenta la influencia de Beethoven en Henze, coral y dedicada «a los héroes y mártires del antifascismo alemán».
Para cantar el texto de Hans-Ulrich Treichel que articula esta Novena sinfonía (basado en la novela Das Siebte Kreuz (1942), de Anna Seghers) contará el Musikfest con su coro de referencia, el Rundfunkchor Berlin, agrupación que hasta en dos ocasiones ha grabado esta partitura, con Ingo Metzmacher (EMI, 1997, registro del estreno en la propia Philharmonie) y con Marek Janowski (Wergo, 2008). En esta ocasión, será la directora Joana Mallwitz quien se ponga al frente de la formación de la que es actual titular, la Konzerthausorchester Berlin, en un concierto que pondrá en perspectiva la historia del propio Musikfest, pues esta Sinfonía Nº9 nació como un encargo de las Berliner Festwochen.

El segundo concierto tendrá lugar el 5 de septiembre, y en él escucharemos uno de esos diálogos históricos a los que tan bien acostumbrados nos tiene el Musikfest Berlin y que al propio Henze le hubiese complacido especialmente: el que se establecerá entre su música y la de Johannes Brahms. De Brahms se escucharán en la Kammermusiksaal de la Philharmonie los Liebeslieder (1868-69), con el GrauSchumacher Piano Duo y el RIAS Kammerchor Berlin, bajo la dirección de Gregor Meyer. A todos ellos se unirán músicos de la Jungen Deutschen Philharmonie para interpretar las henzeanas Notturno (1995) y Musen Siziliens (1966), una página que vuelve a celebrar la larga relación de Hans Werner Henze con este festival, pues su estreno tuvo lugar en las Berliner Festwochen hace sesenta años, el 20 de septiembre de 1966, bajo la dirección musical de Mathieu Lange.
El homenaje del Musikfest Berlin a Hans Werner Henze se cerrará el 7 de septiembre, con un nuevo diálogo entre Henze y Brahms, pues si del compositor de Hamburgo sonará en la Philharmonie su Sinfonía n.º 1 en Do menor, Op. 68 (1855-74), de Henze lo hará la antes mencionada Tristan, página señera en el catálogo del compositor alemán que estará a cargo de la pianista Tamara Stefanovich, de Holger Busse (en la proyección de la cinta magnética) y de la NDR Elbphilharmonie Orchester; todos ellos, bajo la dirección del actual titular de la orquesta de la NDR, Alan Gilbert.
Ello completa un retrato en clave orquestal y camerístico-coral de uno de los compositores más eclécticos en la segunda mitad del siglo XX (en sus partituras podemos escuchar desde ritmos latinoamericanos a jazz, pasando por música neoclásica, serial, rock o pop); un compositor que combinó un fuerte posicionamiento marxista (escúchese el réquiem-oratorio por el Che Guevara Das Floß der Medusa (1967), una de sus partituras más logradas) y un modo de vida refinadamente aristocrático en el Lacio italiano, como repleto de guiños al pasado y elegante es su catálogo musical. Quizás por ello el propio Henze se definió a sí mismo en su día como un compositor «a contracorriente», aunque parece que algunas de esas corrientes le han sido, finalmente, favorables.
Paco Yáñez


