Jeannette Pilou, materia cristalina

Jeannette Pilou, materia cristalina

Una nueva voz femenina nos ha dejado, como ya se consignaba en estas mismas páginas hace unas horas. Hablamos de la griega, nacida en Egipto, Jeannette Pilou. Tenía 83 años. La naturaleza la dotó de un hermoso y cristalino timbre de soprano, muy ligero en su origen, más tarde, siguiendo la lógica evolución, el propio de una lírico-ligera, más lo primero que lo segundo, extenso, maleable, revestido de un metal penetrante y de brillos argénteos muy característicos de algunas de las cantantes de ascendencia francesa, servidoras de algunos de los personajes más típicos de su acervo lírico. Aunque ella no hubiera venido al mundo en el país de Voltaire.

Timbres como los de Lily Pons, Mady Mesplé, Denise Duval, Mireille Delunch, Annick Massis, Janine Micheau, Dessay, o Sandrine Piau, cada una en su estilo, de lo ligero a lo lírico, estaban sin duda emparentados con el suyo, que circulaba, progresaba, avanzaba envolvente en torno al auditor gracias a una inmaculada técnica de apoyo y proyección, que impulsaba hacia arriba y hacia el exterior un fluido homogéneo y bienhechor, que, pese a su apariencia frágil, inundaba el espacio circundante con suma facilidad. A ello contribuía la direccionalidad del aliento y la búsqueda de las resonancias más francas y calurosas, engarzadas como perlas a los claros fonemas y a una articulación bien estudiada, nacida de la observación y de la buena aplicación de las valiosas enseñanzas recibidas en Milán de la mano de la maestra Carla Castellani.

Esta profesora, antigua soprano spinto, la adiestró magníficamente, como haría con Daniela Dessi, desaparecida en 2016. Y la preparó para enfrentarse a una parte tan espinosa y compleja como la de Violetta de La Traviata, para la que quizá su voz no era la más apropiada, aunque salió del trance estupendamente haciendo gala de una seguridad y solvencia rara para una cantante de tan solo 23 años. Su tipo vocal, su inteligencia, los buenos consejos de su profesora la encauzaron hacia el repertorio que más podía convenirle: Mimi de Bohème, Susanna de Bodas de Fígaro, Manon de Massenet, Nannetta de Falstaff, Micaela de Carmen, Juileta de Romeo y Julieta, Margarita de Fausto. Aunque abordó otros cometidos más dramáticos, sin tanto convencimiento, como Butterfly.

Las dos citadas óperas de Gounod le iban como anillo al dedo: sabía otorgar a estas dulces y cálidas féminas todo el encanto, la frescura y la gracia que las adorna sin caer en ñoñerías y eliminando de ellas ese aire bobalicón que en ocasiones las adorna y que les hace perder carácter. Siempre dentro de una línea de canto muy depurada y cuajada de los mejores matices; los que concedía asimismo a la contradictoria Thais de Massenet, que cantaba con suma elegancia. Su interpretación del aria Ah!, Je suis seule, en la que sabía manejar los tornasoles e imprimir un dramatismo muy directo, con un empleo ejemplar de la messa di voce y la fúlgida emisión de un si natural agudo, es magnífica.

Es verdad que a veces sus ascensos a la zona superior podían da lugar a la emisión de sonidos algo abiertos, exentos de ropaje muelle y amortiguador, ligeramente destemplados, así en el aria de Micaela de Carmen, pero la buena escuela acababa prevaleciendo y terminábamos disfrutando con su grácil fraseo y su naturalidad. La misma que observamos en ella cuando pudimos escucharla, en 1978 y 1979, en su interpretación de Margarita, primero en Bilbao y luego en Madrid, al lado de un estupendo Jaime Aragall, que atravesaba sus mejores años. En el Liceo se presentó, más o menos por las mismas fechas, como Mimi.

Tal y como se destacaba en la urgente nota publicada hace unas horas, Pilou participó, como Inés de Castro, en el estreno de La reine morte de Renzo Rosselini que tuvo lugar en Montecarlo (1973). Su Micaela, grabada para Erato, mereció las mejores alabanzas. Y no digamos su Mélisande, una parte que le iba como anillo al dedo y en la que entró a principios de los ochenta con el Met como campo de operaciones y Levine en el foso. Estas y otras circunstancias de su vida pueden ser revisadas y ampliadas, como avanzábamos en nuestra nota precedente en el sitio web de Oberon’s Grove.