Javier Marín (director del FeMAUB): “Nos interesa fomentar el diálogo entre la música occidental y otras tradiciones”

El próximo 23 de noviembre, da comienzo la edición 2024 del Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza (FeMAUB) con un concierto de Numen Ensemble que supone la recuperación en tiempos modernos de la Misa nº 4 de Manuel García. Hemos hablado con el director del FeMAUB, Javier Marín, sobre la programación y las directrices de uno de los más consolidados festivales españoles de música antigua.
¿Cómo se articula, en términos de programación, el lema de la presente edición “Peregrinajes”?
La programación de esta edición se ha diseñado en torno a la idea de los peregrinajes, entendida en un sentido amplio para referirse tanto al viaje físico como al espiritual. Hemos incluido repertorios y propuestas que exploran la música de grandes rutas histórico-culturales, como el Camino de Santiago (en Europa), la Ruta de la Seda (en Asia) o el Camino Real de Tierra Adentro (América del Norte). Cada concierto se dedica a una de estas rutas, o bien a los núcleos urbanos que eran atravesados por estas vías de comunicación, que tenían una finalidad tanto religiosa como comercial. Nos interesa mostrar cómo estos caminos han servido, históricamente, como vehículo de intercambio cultural y musical.
El lema de la anterior edición, “Diáspora”, también remitía de alguna manera a la idea del viaje. ¿Cree que es un tema connatural a la música?
Absolutamente. La música es un lenguaje universal que, históricamente, ha acompañado a las personas en sus desplazamientos, ya sean voluntarios o forzados. La idea del viaje es inherente a la música, no solo porque la música ha viajado a través de territorios y continentes, sino porque ella misma es un vehículo que transforma y se enriquece en el proceso, reflejando la diversidad de experiencias humanas.
El tema del viaje y del peregrinaje caracteriza también muchas propuestas del FeMAAV. ¿Hay una búsqueda orgánica de coordinación temática entre los dos festivales?
Sí, existe una sinergia natural entre el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza (FeMAUB) y el Festival de Música Antigua Andrés de Vandelvira (FeMAAV), ya que ambos buscan resaltar la conexión histórica entre la música y el patrimonio cultural de la región, prestando especial atención a los programas de recuperación de patrimonio musical. La filosofía programática de ambos ciclos de conciertos es compartida.
¿Cuáles son las señas de identidad del FeMAAV con respecto al FeMAUB y sus directrices futuras?
El FeMAAV (fundado en 2005) se caracteriza por su enfoque en la descentralización cultural, llevando la música antigua a numerosos municipios de la provincia de Jaén; además, da prioridad a los artistas emergentes. En contraste, el FeMAUB (creado en 1997) se concentra en las ciudades Patrimonio de la Humanidad de Úbeda y Baeza y apuesta por ensembles más consagrados. De cara al futuro, ambos festivales seguirán apostando por conservar sus identidades únicas, pero también por trabajar en conjunto para acercar la música antigua a un público más amplio y fomentar el diálogo entre lo local y lo global.
También en el FeMAUB es evidente el aprovechamiento del talento joven, como en los conciertos de la JONDE o la Orquesta de la Universidad de Jaén. ¿Es una línea que desarrollará cada vez más?
Fomentar el talento joven siempre ha sido una prioridad para el festival. A través de este tipo de colaboraciones buscamos ofrecer a los jóvenes músicos una plataforma profesional para mostrar su trabajo y proyectarlo nacionalmente. Esta es una línea que seguiremos desarrollando, ya que creemos firmemente en el papel del festival como espacio de formación y crecimiento para las nuevas generaciones de músicos.
La programación de este año incluye un significativo porcentaje de música del siglo XIX (Saint-Saëns, Manuel García, cerro de Tomé). ¿Es algo coyuntural o tiene intención de explorar más esta vertiente?
Aunque el festival se centra de manera prioritaria en los repertorios anteriores a 1800, la noción de “música antigua” que manejamos es flexible, amplia e inclusiva. Nos interesa ampliar el repertorio para incluir obras que exploren la presencia de “lo antiguo” en los siglos XIX y XX, así como las ricas relaciones con las músicas de tradición oral. Creemos que esta ampliación de los límites cronológicos habituales de la “música antigua” permite contextualizar mejor la evolución de la música, y es algo que probablemente sigamos desarrollando en futuras ediciones.
¿Qué novedades subrayaría de la presente edición?
Esta edición no tiene grandes novedades con respecto a las anteriores, pues la estructura del festival está bien definida: actividades académicas, didácticas y sociales en paralelo al ciclo principal de conciertos; programas de recuperación de patrimonio musical; grabaciones y retransmisiones en streaming a través de las potentes redes sociales del festival, etc.
¿Qué iniciativas tiene pensado emprender de cara al futuro inmediato para el desarrollo del festival?
De cara al futuro, queremos fortalecer nuestras iniciativas de digitalización para hacer accesibles nuestras actividades a través de plataformas en línea, mejorando así el alcance y la sostenibilidad del festival. Este año, por ejemplo, trabajamos de manera intensa en la creación de medio centenar de listas de reproducción en nuestro canal de YouTube, que se ha convertido en uno de los principales repositorios de conciertos de música antigua del país. Además, planeamos expandir nuestros programas académicos y de investigación en colaboración con instituciones locales e internacionales, para continuar siendo un referente en el estudio y difusión de la música antigua.
¿Cómo se articulan la propuesta didáctica y la social?
La propuesta didáctica y social se complementan mutuamente, pues ambas buscan acercar la música antigua a públicos diversos. A través de conciertos y talleres educativos dirigidos a estudiantes, colectivos sociales y comunidades rurales queremos no solo educar sino también generar un sentido de pertenencia y participación en la vida cultural de la provincia.
¿El concierto de sitar supone, de cara al futuro, un mayor interés por las músicas ajenas a la tradición occidental?
En cierta medida sí, aunque el festival siempre ha prestado atención a las músicas de otros ámbitos geográficos y tradiciones culturales. Nos interesa fomentar el diálogo entre la música occidental y otras tradiciones, como una forma de enriquecer nuestra programación y celebrar la diversidad musical global. Algo particularmente necesario en los tiempos que corren.
Stefano Russomanno
(foto: Jesús Delgado)


