JAÉN / Se impuso la escuela rusa

JAÉN / Se impuso la escuela rusa

Jaén. Nuevo Teatro Infanta Leonor. 3-V-2019. LXI Premio Jaén de Piano. Nicolás Bourdoncle, Sun-A Park y Alexander Koryakin, piano. Orquesta Ciudad de Granada. Director: Paul Mann. Obras de Chopin y Liszt.

José Antonio Cantón

Representantes de tres escuelas pianísticas muy determinadas han accedido a la prueba final de la sexagésimo primera edición del Premio Jaén de Piano que ha se ha celebrado en la capital del Santo Reino durante los últimos días de abril y primeros de mayo con la inscripción de más de una cuarentena de intérpretes que quedaron reducidos finalmente a veintitrés, la más baja participación de los últimos años. Después de diversas pruebas, alcanzaron la final el francés Nicolás Bourdoncle, que eligió para competir el Concierto nº 1 en Mi menor op. 11 de Federico Chopin, la norteamericana de origen coreano Sun-A Park y el ruso-siberiano Alexander Koryakin que coincidieron en la elección del Concierto para piano y orquesta nº 1 en Mi bemol mayor S. 124 de Franz Liszt, acompañados por la Orquesta Ciudad de Granada dirigida por el británico Paul Mann.

En el primer caso se pudo apreciar esa delicadeza de sonido tan característica de la escuela francesa, que asentó su particular estilo con el advenimiento del soberbio pianismo revelado en la genialidad musical de Debussy y Ravel. En esta ocasión el pensamiento de Chopin surgió con mayor plenitud en la Romanza central de la obra en la que el joven pianista galo —Aix-en-Provence, 1998— transmitió ese sentimiento de serena melancolía que encierran sus románticos sones desde un gran respeto a la ornamentación que pide el autor y una manifiesta definición de su línea de canto. Seguramente en la reexposición del tema por la orquesta perdió precisión en los cromatismos, lo que desdibujó de alguna manera el cierre de este segundo tiempo que discurría hasta el momento con manifiesta coherencia. Las dificultades polacas del tercero fueron expuestas con sentido aunque con alguna carencia en poderío técnico. Pese a quedar tercero, es sin duda el pianista de mayor proyección de la terna, dada su sensibilidad y bien orientada escuela fundamentada seguramente en las directrices recibidas de su compatriota Jean-Marc Luisada, uno de sus más reputados maestros. Además ganó el premio a la interpretación de la obra obligada de música contemporánea, Jaenera ‘Ecos y Temple’ del compositor valenciano Jorge Sastre, inspirada en el Cancionero Popular de Jaén.

Sun-A Park tiene ese, podría decirse, estilo objetivo de orientación ecléctica que se imparte en el mundo universitario musical estadounidense y que tiene sus máximos exponentes en los estudios de alta formación que se imparten en The Juilliard School de Nueva York, donde estudió Park, y en el Curtis Institute of Music de Filadelfia, dos instituciones por las que han pasado destacadas figuras de la interpretación. El arrebato con el que inició su exposición del concierto de Liszt auguraba que iba a convertirse en una candidata sólida a la obtención del galardón en liza. Esta sensación fue diluyéndose conforme la orquesta iba declinando en dinámica para poder rivalizar con la vitalidad que confería la pianista a su actuación, terminando ésta por contagiarse del trastocado discurso salido de la batuta. La situación mejoró en el Quasi adagio, cuando la intérprete se amoldó de manera camerística a los instrumentos de madera, creándose así un  dulce clima. En el ‘scherzante’ Allegro vivace hubo empate entre el piano y la formación granadina que hizo que su triángulo destacara en demasía al no entender lo suficientemente el maestro Mann el deseable carácter incidental casi anecdótico que quiso dar Liszt a la intervenciones de tal instrumento de percusión en la obra. La concursante quiso aprovechar el rush final del concierto para recuperarse de las incidencias de tempo y acomodo con la orquesta, volviendo a producirse tales inconveniencias. Quedaría segunda, además de obtener el premio a la mejor interpretación de música española con la tercera pieza del primer cuaderno de Iberia de Isaac Albéniz, Corpus Christi en Sevilla, que tocó en jornadas precedentes.

El ganador absoluto del certamen fue el yakuto Alexander Koryakin [en la foto], además de conseguir el premio de música de cámara logrado con una destacada interpretación del gran Quinteto en Fa menor FWV 7 de Cesar Franck junto al Cuarteto Bretón y, finalmente el premio del público que, con él, tiene también cauce para expresar sus preferencias. La interpretación de Liszt de Koryakin fue homogénea y equilibrada en el discurso que exige su interpretación sin solución de continuidad de los cuatro movimientos de que consta. Otro factor que facilitó el fallo fue el aplomo expresado aún en los pasajes más arriesgados, dando la sensación de que puede incluso mejorar su exposición en actuaciones menos estresantes. El beneficio que le supone al ganador ofrecer, después de le entrega de galardones, una pequeña muestra de su arte en solitario, en este caso Triana de Albéniz, dejó una sensación de que este músico no ha entendido el magistral sentido evocador del genio del piano español.

Teniendo en cuenta que el que suscribe no ha asistido a otras pruebas de este concurso, la impresión recibida es que estos tres finalistas no han estado a la altura que demostró en el año 2013 el pianista cubano Marcos Raúl Madrigal Soto, que obtuvo el segundo lugar del Premio Jaén de aquel año en el quedó desierto el primer premio, dejando la sensación de que el actual jurado, presidido por Albert Atenelle, profesor de piano del Conservatorio Liceu de Barcelona, ha sido de algún modo también sensible a factores ajenos a la estricta competencia musical, debilitándose así el gran prestigio del certamen que ha contado entre sus ganadores a figuras de la relevancia de Mario Monreal, Rafael Orozco, Joaquín Soriano, Josep Colom o Javier Perianes, entre los españoles, y destacados pianistas de otras nacionalidades como llegaron a confirmar Jean-François Heisser, Boris Bloch, Benedetto Lupo, Anna Vinnitskaya o, más recientemente, el chino Yutong Sun. Todos ellos elevaron el nivel del concurso a verdaderas cotas de competitividad internacional, en esta última etapa de su dilata historia, el reto más determinante a potenciar por su organización.